21 de septiembre de 2018
21.09.2018
Arte

Picasso, testigo de la Málaga cantaora

El genio de la plaza de la Merced fue un admirador del arte jondo y parte de esta pasión aparece reflejada en su obra

21.09.2018 | 05:00
Hédi Saïm, Lafont y Mármol, en la presentación de la muestra.

Durante los primeros años de vida de Picasso, Málaga era esa ciudad «cantaora» que tanta repercusión tuvo a nivel nacional. Más de una docena de cafés cantantes así lo atestiguaban, por lo que cabe imaginar que la banda sonora del pequeño Pablo estuvo marcada por los cantes de Juan Breva, La Trini o El Piyayo. El genio de la plaza de la Merced fue un admirador del arte jondo y parte de esta pasión aparece reflejada en su obra. Bajo esta premisa, el periodista Francis Mármol y el artista Emmanuel Lafont presentan hoy en la Alianza Francesa la muestra Y Picasso recordaba el flamenco, una exposición que imagina y reconstruye esta relación entre el autor del Guernica y los artistas flamencos de la época a través de una veintena de dibujos y textos.

En 1957, un grupo de malagueños atravesaron España en una DKV para visitar a Picasso en su residencia en Cannes. Uno de los primeros recuerdos de su ciudad natal que les confesó guardar fue una letra de cantes del Piyayo. Mármol inició a partir de esta documentada anécdota la escritura de un libro –a la espera de su publicación– en el que profundiza en esta relación entre el pintor y el género musical. Los relatos del libro, que sirven de base para la exposición, que podrá visitarse hasta el 21 de diciembre, están inspirados en hechos reales de la infancia de Picasso que aparecen en los periódicos de la época, aunque se desconoce si los vivió en primera persona, y en otros más fidedignos de su madurez, como los encuentros con Félix el Loco, al que Picasso conoció en la trupe de los ballets rusos, Antonio Gades, Manitas de Plata y Antonio el Bailarín, que documentaron sus biógrafos.

Lafont ha trabajado uno a uno los capítulos de este libro novelado para crear su propio relato gráfico. El artista derrocha fantasía creativa en las escenas de la muestra, desplegando una narración paralela con sorprendentes dosis oníricas y surrealistas. La exposición incorpora unos códigos QR en cada cartela que dirigen a temas musicales de flamenco que abarcan desde 1910 a los setenta del siglo pasado, con grabaciones que destacan por su antigüedad, como las de la Rubia de Málaga, La Antequerana, Juan Breva, El Cojo Málaga o La Repompa, todos contemporáneos de Picasso.

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