30 de octubre de 2018
30.10.2018
Entrevista

"Necesito que llegue ya el día de iniciar la gira, aunque al final me rompa el otro pie"

Tenía previsto arrancar su gira Oxígeno en Málaga el pasado 19 de octubre, pero una caída en los ensayos previos le provocó una rotura de ligamentos del tobillo izquierdo. Ahora asegura sentirse lista para dar el cien por cien en Martín Carpena el próximo 9 de noviembre. Ganas no le faltan.

30.10.2018 | 19:23

El próximo 9 de noviembre Malú arrancará la gira de presentación de su nuevo álbum, Oxígeno, en Málaga. Tenía previsto hacerlo el pasado 19 de octubre, pero un accidente en los ensayos le provocó una rotura de ligamentos en el tobillo izquierdo. Desde aquel día la cantante no ha parado de ejercitarse para estar lista para su público, al que tanto agradece la comprensión y el amor con el que la siguen esperando. Muestra un optimismo inquebrantable y sostiene que con todo el trabajo de recuperación que está haciendo va a estar "incluso mejor que antes" 

¿Cómo se encuentra? ¿Cómo marcha su recuperación?
Muy bien. Increíblemente bien. Alucinantemente bien. Sobre todo si piensas en el diagnóstico de rotura de ligamentos.

Asegura que el dolor físico no fue tanto como el que sintió por sus seguidores.
Claro. Sobre todo fue horrible por el momento en el que me pasa. Esto me llega a ocurrir dos meses antes y no hubiera pasado nada. No se entera nadie, te arreglas y sigues hacia adelante. Pero me pasa cuando tengo el show de mi vida montado y a una semana de arrancar. En ese momento me moría. No era la lesión en sí sino el dolor que tenía en el alma por la gente que llevaba meses esperando con tantísima ilusión. Pero la verdad es que se está recuperando de una forma increíble. Tengo a todos los médicos asustados. Estamos trabajando y entrenando mañana y tarde. Tengo muchas ganas de subirme ya al escenario. Los médicos me dicen que estamos consiguiendo la recuperación en este tiempo por las ganas que tengo. Tengo la necesidad absoluta de que llegue el día 9 de noviembre y poder entrar al Martín Carpena y arrancar este Oxígeno Tour por fin. Y poder ver a toda mi gente que con tanto amor han esperado. No esperaba que fueran a responder con tanto cariño y han seguido esperando a que llegue el momento. Imagínate cómo estoy: deseando que llegue el día, aunque al final me rompa el otro pie.

Antes del accidente, sus admiradores malagueños le sorprendieron al acampar a las puertas del Martín Carpena casi dos meses antes de la fecha del concierto.
Era una mezcla entre os amo y os quiero matar a la vez. Porque me daba muchísimo apuro que estuvieran ahí. Imagina quiénes son los primeros que me vienen a la cabeza en cuanto me dicen lo que tengo. En ese momento le dije al médico que no. Que en una semana me tenía que subir a un escenario. El hombre, con mucha psicología, me dijo que en una semana no iba a ser posible. Y que lo más probable es que hubiese que operar.

¿Se pierde de vista que estas cosas pueden ocurrir cuando se prepara una gira?
Esto no me había pasado jamás en veinte años. Cuando sentí el dolor, daba golpes en las tablas porque sabía que no era una tontería. Me había hecho daño. Mi mayor pánico era que fuera una rotura de hueso. En milésimas de segundos me caí. Y fue muy absurdo. Porque era mi sitio. No entendía cómo me había caído. No tenía sentido ninguno. Ese riesgo nunca lo tienes presente porque tu cabeza está en otro lugar. Obviamente, cuentas con un equipo de gente que está pendiente. Y cuando te subes al escenario señalas las marcas que necesitas para no caerte. Y eso se ve y se prevé. Pero lo que me pasó fue tan absurdo... Ha sido una lesión fuerte pero gracias a Dios me estoy recuperando con mucha energía y mucha fuerza. Creo que con todo el trabajo de recuperación que estoy haciendo voy a estar incluso mejor que antes.



En la promoción de este disco aseguraba que lo que le hizo perder el oxígeno fueron las prisas de la vida. Pablo Alborán también necesitó apartarse un tiempo de la escena para volver a centrarse. ¿Tanto absorbe el éxito?
No es tanto el éxito como tu exigencia. No creo que sea el éxito lo que te absorba sino la capacidad que tengas para autodestruirte. Yo necesitaba respirar porque necesitaba contar otras cosas. Es algo que me pedía el cuerpo. Necesitaba contar quién soy, necesitaba contar cosas mías muy profundas... Y para hacer eso necesitaba tiempo. Me di cuenta que me faltaba oxígeno cuando tuve el disco en las manos. Porque de repente volví a respirar.

¿Después de viente años de carrera sigue teniendo ese pellizco al subirse al escenario?
Es lo más emocionante del mundo. A mí lo que me da la vida es el escenario. Donde quiero estar, donde necesito estar, donde sé entender la vida es ahí arriba. Es una necesidad. Y lo que sientes es el respeto máximo al escenario, a ese lugar con el que has convivido durante viente años y con el que mantienes una relación de amor-odio. Puedes vivir un margen tiempo sin él, pero no más. Porque entonces empiezas a no ser tú. A no saber expresarte, porque es el lugar donde te expresas. Es lo más motivante y lo que más miedo te genera.

Hablando de respeto. ¿Cree que la música en España se respeta y se respalda lo suficiente?
No. Creo que nos deberían ayudar más. Empiezan darle un poco de más cariño, pero son migajas. La música forma parte de todos. Todos tenemos derecho a entrar a un lugar donde se apagan las luces y donde puedas soñar, gritar, cantar y echar fuera todo lo que llevas dentro. Eso debe ser una necesidad y no un lujo. Y creo que en este país deberían verlo como tal.

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