10 de enero de 2019
10.01.2019
Entrevista

"Como ciudadano, el discurso de Vox me eriza la piel"

Javier Gutiérrez, protagonista de Campeones acude este fin de semana (sábado y domingo) al Teatro Cervantes con la obra '¿Quién es el Sr. Schmitt?', dirigida por Sergio Peris-Mencheta

10.01.2019 | 05:00
El actor Javier Gutiérrez.

Javier Gutiérrez, protagonista de Campeones acude este fin de semana (sábado y domingo) al Teatro Cervantes con la obra '¿Quién es el Sr. Schmitt?', dirigida por Sergio Peris-Mencheta. Gutiérrez encabeza junto a Cristina Castaño el reparto de este montaje que habla de «la identidad» y los peligros que conlleva querer «salirse del rebaño».

Peris-Mencheta asegura que esta obra encierra una tragedia: la del ser humano que lucha por ser como no es. ¿Por qué nos empeñamos en ser lo que no somos?
Allá cada cual con la fantasía que tenga de ser como quiera ser... Lo que sí es cierto es que este espectáculo habla de la identidad y de los peligros que encierra el salirse del rebaño al que nos quiere someter el sistema. En este caso, mi personaje, el señor Carnero, es una víctima del sistema. La obra arranca como una comedia muy hilarante, casi ionesca, para tornar luego en un thriller con notas de suspense y acabar en tragedia. Es como un triple salto mortal, tanto para el espectador como para los actores.

Aunque muchos le conocen por sus películas y series, sus inicios interpretativos hay que buscarlos sobre los escenarios.
Para mí el teatro es gasolina. He tenido el privilegio de trabajar durante años de forma continuada en cine y televisión. Y no es que me haya apartado del teatro, pero hacer una temporada de una serie de televisión suponen seis meses de trabajo, lo que lo hace incompatible con el teatro. Para mí el teatro es una necesidad. Necesito cotejar mi trabajo con el público y necesito ese feedback que hay con el patio de butacas. Sería maravilloso poder vivir eso delante de la cámara, pero el teatro es un arte que cada día es diferente. Nunca se repite una función y nunca es el mismo público. Y eso es lo maravilloso del teatro, que te pone las pilas y te mantiene todo el tiempo en alerta. Por mucho cine y televisión que haga me sigo considerando un actor de teatro. Y quizá sea el escenario el lugar en el que más disfruto. Una vez que se levanta el telón nadie te corta, nadie te dirige y lo que está hecho está hecho. Y a partir de ahí uno vuela o se estrella, que también sucede. Las mariposas siguen estando en el estómago y me pone cachondo subirme a un escenario cada noche.

También debe ser gasolina para usted haber sido el protagonista de Campeones, la película española más taquillera del 2018, y ser por tercer año consecutivo candidato al Goya a mejor actor.
Esto forma parte del trabajo. Para cosechar hay que sembrar y yo llevo muchos años trabajando. Pero eso no quiere decir que uno tenga siempre la suerte de cara. Sí es cierto que una porción de la tarta de este oficio es la suerte y que esa suerte juega un papel muy importante, que en mi caso no me ha sido esquiva en los últimos años, cosa que agradezco. Nadie preveía el éxito de Campeones ni que se fuera a convertir en un fenómeno social. Nadie puede prever estas cosas, por eso digo que ahí entra también la suerte. Poder estar en un proyecto como Campeones es un regalazo que me hace el cine y esta profesión.

¿Cree que es una obligación del arte ser consecuente con la época en la que vive?
Sí. El arte no puede vivir ajeno al mundo en el que vive. No puede vivir ajeno a las atrocidades que se cometen, a las injusticias sociales, a los políticos que le han tocado... Y evidentemente, las personas que nos dedicamos al mundo de la cultura debemos ser consecuentes. Durante muchísimo tiempo por parte de los gobernantes ha habido una dejadez absoluta en cuanto a la educación y la cultura en nuestro país. Y eso lo estamos pagando hoy y lo va a pagar la generación que viene. Algo que me llena de tristeza. Y uno desde su trinchera, por pequeña que sea, trata de luchar contra eso.

Desde Málaga le miramos un poco de reojo porque Antonio de la Torre también opta al Goya por El reino y no suele tener suerte en estos lances...
[Risas] Mira, para tu tranquilidad y la de los malagueños, este año se lo lleva Antonio. Y es de justicia que se lo lleve porque es uno de los grandes actores de este país, además de un excelente compañero. Una vez más, en El reino demuestra que es un actor que no para de crecer y que no tiene techo. Por eso, y aunque esté tirando piedras sobre mi tejado, creo que este año es el gran favorito.

La serie Vergüenza, cuya segunda temporada se estrenó hace poco, también le está dando muchas alegrías. ¿Hay algo que le vaya mal?
Me siento un privilegiado. Soy muy consciente de que nuestra profesión es un oficio con muchísimo paro y en el que en muchas ocasiones no cuenta el talento. Uno no sabe por qué suena o deja de sonar el teléfono.

¿Le han sorprendido los resultados de las elecciones andaluzas?
No. Está habiendo un cambio político de un tiempo a esta parte. El ciudadano está muy desencantado y desilusionado. Y el listón político tampoco acompaña. De las elecciones andaluzas me preocupa la irrupción de Vox . Creo que la deriva es preocupante. Como ciudadano, el discurso de partidos como Vox me eriza la piel. Creo que es un retroceso enorme en las libertades de este país.

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