12 de enero de 2019
12.01.2019
Teatro | Crítica

Relato documentado

12.01.2019 | 05:00
Rafael Álvarez El Brujo

La luz oscura

  • Autor: Monólogo basado en la obra y vida de San Juan de la Cruz. Interpretación y dirección: Rafael Álvarez El Brujo. Música original y violín: Javier Alejano. Lugar y fecha: Teatro Cervantes, 10 de enero

La luz oscura es el monólogo que Rafael Álvarez El Brujo ha presentado en el 36 Festival de Teatro de Málaga. Y aunque el intérprete y director del espectáculo se empeñara en varias ocasiones en mencionar el festival como Festival de Teatro Clásico, la verdad señor Álvarez es que no lo es, hay de todo. Un lapsus, acostumbrado tal vez a asistir a eventos clásicos donde encaja sus numerosos personajes. Porque sí, también en esta ocasión nos presenta la vida y andanzas de un personaje clásico de la cultura española: San Juan de la Cruz. Juan de Yepes Álvarez, que coincide en apellido, por lo menos en uno con El Brujo, como así está documentado, fue un religioso y poeta místico del renacimiento, amigo y confesor de Santa Teresa de Jesús, y reformador de la orden Carmelita.

Descalzo o desprendido se supone de los males de las atribulaciones del hombre frente a su dios. Encarcelado y luego fugado y finalmente beatificado y santo. Pues bien, el autor nos hace una reflexión sobre la figura del poeta en la que intervienen numerosos personajes, probablemente los más colaterales y menos favorecidos por la historia. En esa amalgama de voces giros y requiebros a la que acostumbra El Brujo a incluir en sus espectáculos. Vida, personajes e historia según él documentados. Y es que el término se repite una y otra vez como si se tratara de dar veracidad a una parte de la historia sin la que los incrédulos no pueden seguir adelante. La fe. Documentado o no, cierto todo o tal vez algo fabulado en algunas conclusiones, lo único que queda documentado realmente es que El Brujo siempre consigue manejar al espectador a su antojo. Lo hace reír cuando quiere y cuando se le antoja logra que se enternezca. Y eso a pesar que destila una ideología crítica contemporánea en sus comparaciones y sus numerosos apartes que a más de uno si no fuera El Brujo le habrían hecho moverse del asiento.

Pero eso forma parte de la genialidad de este artista. Un creador sin corsé. O más bien con un único corsé, él mismo. Con un estilo personal e inconfundible. Uno de esos actores que consiguen arrastrar gran cantidad de espectadores. No hace falta que pasen muchos minutos del espectáculo para que los asistentes reaccionen. Y es que de eso ya se encarga él nada más salir a escena. En este día concreto, porque sus espectáculos dependen en buena parte de cómo vaya el día, los espectadores salieron más que satisfechos. Hoy San Juan, San Francisco, Esquilo, El Quijote, da igual, El Brujo complació.

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