07 de febrero de 2019
07.02.2019
Teatro del Soho

"Somos muy ambiciosos con este proyecto, pero no desde el punto de vista financiero"

Entrevista a Lluís Pasqual y Antonio Banderas, director y empresario del Teatro del Soho CaixaBank, que ayer dieron a conocer algunos de los detalles del inminente equipamiento cultural de la calle Córdoba

07.02.2019 | 05:00
Lluís Pasqual y Antonio Banderas, ayer en Madrid, en la presentación de su proyecto escénico conjunto.

El musical 'A Chorus Line', "una reflexión del teatro dentro del teatro", será la obra que levante el próximo otoño el telón del Teatro del Soho CaixaBank, el sueño de Antonio Banderas de hacer florecer en su tierra la semilla que hace años germinó en él y que le llevó a dedicar su vida al mundo de la interpretación. Junto al director Lluís Pasqual, que se hará cargo de capitanear el espacio de calle Córdoba, el malagueño ofreció ayer varias de las claves que harán del Teatro del Soho un espacio para la creación y la formación escénica.

¿En qué punto se encuentra el proyecto del Teatro del Soho CaixaBank?
Antonio Banderas:
Estamos comenzando a definir lo que será el Teatro del Soho. Lluis Pasqual viene con un amplio bagaje de décadas, siendo un importante referente en el teatro europeo y mundial. He visto obras suyas poner el teatro bocabajo en Nueva York. Por tanto, viene a añadir su impronta a lo que nosotros ya veníamos fabricando. Algo que, lógicamente, llevará su tiempo.

Lluís Pasqual: Un tiempo no solo por mí, también por el propio teatro, ya que estamos pendientes de unas obras. Todo el mundo que haya hecho obras en su cuarto de baño sabrá que nunca se sabe cuándo van a terminar. Por eso esta primera temporada será mucho más de rodaje interno y de poder medir nuestras capacidades. También para ver cómo entablamos el diálogo con la ciudad, igual que lo están entablando los museos. Un teatro debe ser necesario. Nos hemos dado un plazo de cinco años para que la gente sienta suyo el teatro, aunque esperamos conseguirlo mucho antes, y que nos sienta necesario. Dirigir un teatro es adivinar lo que la gente quiere ver sin que la gente lo sepa. Y siempre pongo el ejemplo de Ikea: antes de que llegara Ikea, nadie necesitaba Ikea. Y ahora no sabríamos qué hacer si no existiera Ikea. Se ha hecho necesario. Ojalá nuestra idea fuera del tamaño del señor Ikea, que en ambición lo es, y consiguiéramos hacernos necesarios, primero para Málaga, que es la ciudad que le tiene que imprimir el carácter, y luego para que crezca y que pase de Málaga a Madrid, Barcelona y otras ciudades de España. Y los espectáculos que lo merezcan, que también tengan su proyección internacional. Pero para eso hay que establecer de verdad ese diálogo. Tenemos dos teatros: el del Soho y otro, el de la Escuela Superior de Artes Escénicas de Málaga (ESAEM), que hay que remodelar. Donde me subió la adrenalina, donde Antonio me terminó de convencer, fue en la ESAEM. Ver a seiscientos alumnos da una tranquilidad enorme. Porque te dan ganas de trabajar para ellos, para que esa gente pueda demostrar su talento sobre un escenario. Messi salió de la cantera del Barça. Pero como he dicho, hay que tener en cuenta que esta primera temporada será un work in progress en el que hacer rodar el teatro.

¿Entonces serán dos teatros?
Antonio Banderas:
Vamos a llegar un acuerdo con la ESAEM, que está muy avanzado, y por eso hablamos de ese segundo espacio teatral y de formación que tanta importancia tiene dentro de este proyecto. Pero no por ello quiero dejar huérfanos a los alumnos de la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD). Quiero dejar claro que el teatro estará abierto para ellos también. Porque esa fue mi escuela. Cuando hagamos pruebas para los espectáculos que vamos a montar, quiero que esos chicos participen. Y los vamos a incentivar a ello. Lo público camina a una velocidad que nosotros no nos podemos permitir y por eso la escuela de la ESAEM nos permite trabajar desde el ámbito privado a una velocidad distinta.

¿Son la producción propia y la formación los pilares de este proyecto?
Ll. P.:
Y la contratación de espectáculos, tanto nacionales como internacionales.

¿Formarán una compañía residente para desarrollar los espectáculos?
A.B.:
En principio no habrá una compañía estable.

¿Sigue en pie la idea de organizar clases magistrales de importantes personalidades del mundo de la interpretación?
A.B.:
En todo lo que tiene que ver en formación y educación, hay una cosa que tengo muy clara: de los 600 alumnos de la ESAEM y los 300 que habrá en la ESAD, no todos van a ser actores. Habrá un núcleo que alumnos que llegarán, por la razones que sean, a ser actores profesionales. Y otros que no. A mí me gustaría por ello traer a grandes profesionales de otros departamentos dentro del mundo del espectáculo. Quiero a directores de arte, diseñadores de vestuario, escenógrafos, directores técnicos de espectáculos, productores que vengan a contar cómo se produce un montaje... Y que los chavales vean que hay otros caminos. Y para ello voy a tirar de todos las relaciones profesionales que he tenido.

¿Según los plazos anunciados, la inauguración podría ser en octubre?
A.B.:
Es una remodelación, aunque en realidad estamos construyendo un teatro. Y estará listo en otoño.

¿Tienen ya decidida la obra inaugural?
A.B. y Ll. P., al mismo tiempo
: ¡A Chorus Line!

A.B.: Es un musical que voy a codirigir y, como es mi niño, también voy a subirme al escenario. Con Zorba, el Griego, el productor me obligaba a estar dos meses en Londres y otros seis meses en Broadway. Y no me lo podía permitir por otros compromisos míos con el cine. Pero llegué a un acuerdo con los productores norteamericanos de A Chorus Line. Viene a dirigirlo Baayork Lee, que fue una de los integrantes del elenco original. El personaje de Connie estaba hecho para ella, que era íntima amiga de Michael Bennett. Ella ha dirigido la obra en cuatro o cinco ocasiones. La última se ha presentado en Shangai. Vamos a codirigir, porque ella no habla español. Y al mismo tiempo voy a interpretar al coreógrafo director que prácticamente es una voz que hace preguntas desde del patio de butaca durante casi toda la obra. Yo salgo a escena un poco al principio y después al final. Vamos a convocar unas audiciones que comenzarán en el ESAEM y van a venir coreógrafos norteamericanos a dar unas masterclass y a ver el material humano que hay allí. Después convocaremos audiciones en Madrid y Barcelona. Todo lo que nosotros produzcamos, el primer púbico en verlo será el malagueño. Hemos hecho cálculos y pensamos que A Chorus Line puede aguantar en Málaga unos dos o tres meses a buen nivel de público. Y ya estamos en negociaciones con Madrid para después llevarla allí. Y siempre será así: primero abriremos en Málaga, con lo que la ciudad se convertirá en un potente centro de producción.

¿Se verá este espectáculo en Broadway?
A.B.
: Hemos tenido conversaciones para llevar este musical, que nunca se ha representado en español, a Estados Unidos. La idea inicial es hacer en español todo el texto que se habla y mantener las canciones en inglés, en las que se usarán subtítulos. De la música se hará cargo un malagueño, que anunciaré en su momento, y si es posible llevar la obra a Florida, Texas o California sería muy bonito.

¿Para aportar su impronta en este proyecto echará mano del teatro clásico, del contemporáneo?
Ll. P.:
Tiraré de todo lo que supongamos que desearía ver la gente de Málaga. Que puede ser desde A Chorus Line, que es puro Broadway, a un espectáculo de flamenco o el texto más moderno escrito por el último mejor dramaturgo. Además, contar con dos teatros, con dos formatos distintos, permite muchas posibilidades. Tenemos un teatro al que hay que atraer a casi mil personas al día y otro que podrá dar cabida al último experimento escénico.

A.B.: Que un teatro que tenga 900 localidades y otro unas 300 no significa que uno sea más importante que otro. No es la sala B. Al teatro de la ESAEM puede venir Nuria Espert, por ejemplo. Y acude al centro donde esos alumnos dan clases todos los días. Ellos van a estar muy integrados en todo lo que pase porque es su casa, donde están estudiando. Además, me gustaría decir que para mí, personalmente, no tengo ninguna ambición económica en este proyecto. Estoy pagando toda la obra de remodelación del teatro, una actuación sin retorno ni financiación, a fondo perdido. Y cuando trabajo en el teatro lo haré o gratis o, si me obliga la ley, por el sueldo mínimo. Los dividendos que genere el teatro no se repartirán, se reinvertirán para montar más o mejores espectáculos. Al mismo tiempo, la Fundación Teatral Antonio Banderas que aportará 225.000 euros todos los años y que corresponde al pago del alquiler del local. Ese es mi compromiso con Málaga y con este proyecto. Si alguien me dice que no soy ambicioso mi respuesta es que sí, lo soy con este proyecto, pero no desde el punto de vista financiero.

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