17 de abril de 2019
17.04.2019
Arte

Manuel Moreno explora su cara B en la Manuel Barbadillo

El pintor de Churriana se aleja de sus claves habituales para explorar el pequeño formato en su exposición

17.04.2019 | 05:00
Una de las obras de la exposición del artista de Churriana.

«Con la edad que tengo es cuando estoy empezando a aprender. Si hubiese sabido lo que sé ahora hace 30 años...», dice Manuel Moreno (Churriana, 1963), que apura los últimos días en cartel (hasta el 22 de abril) de su nueva exposición, Side B. Coisas pequenas, en la Sala Manuel Barbadillo. Esta exhibición se centra en una faceta algo menos conocida de Moreno (en su currículum, más de 300 exposiciones), en la que se aleja de la indagación en lo matérico y el gran formato, claves habituales de su corpus artístico. «Ésta es mi cara B, la de obras de menor formato, aunque, en realidad, me cuesta lo mismo hacer una obra de 20x20 que de 100x100», explica el autor. ¿Y lo de coisas pequenas? «Es que me encanta el fado», asegura. La nostalgia serena y poética de la música portuguesa está presente de alguna manera en las obras colgadas en la Manuel Barbadillo. «Me interesa el lado poético de las cosas, de la vida. Mi anterior exposición, que fue en Barcelona, se tituló Haiku, por la mínima expresión de la poesía. Soy profesor de pintura y en una clase les dije a mis alumnos: «Un haiku es como si escribiera: Don Quijote nunca llegó a besar a Dulcinea». Y, muy especialmente, le interesa «captar un instante», sin necesidad de más explicaciones o metáforas. Por ejemplo, habitan en Side B. Coisas pequenas recurrentes peces, ojos, lápices y rosas, pero no busquen significados en estos significantes. «Son recursos pictóricos, no tienen un significado como tal... También hay mucho grafismo en las obras, pero no importan tanto las frases como el movimiento de manos para hacer la propia grafía», apunta. Es como si viéramos un texto en caligrafía japonesa: no sabemos lo que significa, pero admirando la delicadeza y calidad del trazo, no importa demasiado. Moreno coincide: «Exacto. A mí los mensajes directos es que no me llegan. No trabajo desde la idea de, por ejemplo, una manzana, sino desde la composición, el volumen, la perspectiva... Conceptos con los que a partir de ahí empiezo a dialogar. Y entonces sale lo que tiene que salir». Podrán ustedes ver «lo que sale» hasta el 22 de abril en la Sala Manuel Barbadillo.

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