07 de mayo de 2019
07.05.2019
La Opinión de Málaga
Entrevista a Javier Castillo

"Provoco curiosidad en autores consolidados"

Su éxito le llegó repentinamente y aun está digiriendo la situación. Javier Castillo (Málaga, 1987), bestseller con 'El día que se perdió la cordura' y 'El día que se perdió el amor', acaba de publicar su tercer libro, 'Todo lo que sucedió con Miranda Huff', que va camino de rebasar los grandes números de éstos

07.05.2019 | 05:00
El autor malagueño, en una imagen promocional reciente.

Este martes cierra el V Ciclo de Encuentros con Autores en Bibliotecas Municipales en la biblioteca municipal José Moreno Villa del distrito de Churriana

Es usted un superventas que surge de Internet...
La primera novela salió de Amazon y pasó lo inesperado que en dos semanas fue número uno en ventas y a raíz de ahí una editorial me llamó. Es precioso salir así, es muy bonito haber surgido a través de los lectores, ellos me han colocado arriba. Es como democratizar la literatura. En autores consolidados, más que recelo provoco curiosidad. Alguna cosilla siempre hay, pero yo escribo con el objetivo de entretener, no literatura comercial.

Dice que los temas que más le interesan son el amor, la muerte y la locura. ¿Por qué?
El amor es lo que domina todo, lo que hace que uno se levante por la mañana. No solo el amor a alguien, sino también el amor a ti mismo, a tu futuro... lo impregna todo y es lo que hace que mis novelas tengan un punto distinto más allá del suspense. La muerte y la locura son dos estados. La locura la veo como algo más atrayente que perturbador, me parece muy llamativo como distintas cabezas ven la historia desde un punto de vista distinto. La muerte tiene un poder atrayente muy fuerte, hace que me plantee muchas cosas, sobre todo cuando la vez cerca. Es algo que nadie entiende y que todo el mundo queremos saber qué es y qué tiene detrás.

¿Por qué dice que este libro es el mejor de los tres?
Toca temas, no solo de suspense por suspense, sino muchos más. Una relación, cómo se va muriendo, como una persona es capaz de decir basta, como el cine y la creación artística impregna todo y esconde muchos mensajes. Los personajes son más psicológicos, más reales, y cuando les empiezas a descubrir sufres con ellos buscando a Miranda. A mi me gusta más que las anteriores, creo que he invertido más en él emocionalmente.

¿Y si no se hubiera llegado a vender?
No habría pasado nada. Cuando escribo me olvido de lo que pasa después, no depende de ti. Depende del mes en el que publicas, que el resto de libros no sean mejores, que la gente hable, que toques la fibra de alguien... Uno se tiene que preocupar en escribir un buen libro y una buena historia. Has escrito y ese es tu trabajo, hacer lo mejor posible.

¿Cómo se vive el éxito repentino?
No me lo creo todavía. Tengo la sensación de todo lo que está pasando le está ocurriendo a otra persona. Me siento muy afortunado, ahora tengo muchos amigos escritores y hablo con ellos y me hablan de lo que cuesta vender libros. Hay muy pocos autores en España que se puedan dedicar a la literatura y de repente yo en apenas dos años ya he podido hacerlo. Tengo la sensación de vivir un sueño, pero no lo interiorizo del todo. No lo ves como algo cierto.

¿Cuál es la crítica social de este libro?
Reivindica la mujer y especialmente la pisoteada detrás de un hombre inferior. La novela no es eso, pero lo esconde dentro. Se reivindica el papel de Miranda en la vida que, aunque es una mujer ficticia, no deja de ser una mujer.

Ahora mismo, ¿qué es lo que más le preocupa de la sociedad?
Tengo la sensación que el feminismo ahora es uno de los temas candentes. Soy padre de un hijo y una hija y quiero que en el futuro realmente sean iguales, que no haya diferencias, que no tenga dificultad en trabajos, que no se sientan inferiores en ningún momento ninguno de los dos y que haya igualdad.

¿Por qué cree que es usted diferente?
Lo único que sé es que escribo con la única intención de entretener, de que la gente pase un rato en el que no quiera hacer otra cosa. No te puedes comparar con los demás, depende del momento lees unos u otros y la sensación que tengo es de estar haciendo algo para que la gente vuelva a amar los libros. Escribo lo que a mi me gustaría leer y sobre todo que a la gente le guste.

Su trabajo literario en tres palabras.
Original, atrayente y sorprendente.

Habla de que un escritor sin redes pierde un canal de comunicación importante.
En mi caso, les veo muchas cosas positivas porque te acercan y desmitifica la figura del escritor lejano que se mete en su cuarto oscuro a escribir. Te acercan a la gente, hacen que conozca sus historias y que los demás conozcan la tuya. Yo comparto mucho de mi día a día y al final la gente se acerca a nuestra vida, que es normal, con su rutina... y poder recibir al instante las opiniones de la gente está muy bien. A mí me llega a escribir gente a las cinco de la mañana, es algo maravilloso, sino lo tienes no conoces el feeling real de tu novela. Al día dedico unas dos horas y media solo a Instagram y 40 minutos a Twitter. Es mucho pero también recibo mucho más de lo que dedico.

En su Instagram comparte su vida, pero, ¿es algo real?
Las redes, para mí, son como un álbum de fotos de toda la vida, de los que tenemos en casa y donde se nos ve felices siempre. Compartes los momentos buenos y los malos no te apetece, aunque las redes sociales sí te permiten desahogarte en un momento de frustración. Yo hay líneas que no paso, como contar dramas intensos. Quiero con el tiempo mirar mis redes y pensar que qué bonito ha sido todo.

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