13 de mayo de 2019
13.05.2019
Entrevista a Pitingo

"Tengo la pureza dentro y la saco cuando quiero"

Antonio Álvarez Vélez, Pitingo (Ayamonte, Huelva, 1980) trae bajo el brazo Mestizo y fronterizo (Warner, 2018), su séptimo disco, en el que vuelve a género que le dio juego en la industria, y con Soul Man, a dúo como Sam Moore, como tarjeta de presentación

13.05.2019 | 05:00
Una imagen reciente del cantante Pitingo.

Lo presenta el miércoles (20.00 horas) en el Teatro Cervantes

¿Qué ha cambiado en Pitingo respecto a discos anteriores?
Todo está mucho más avanzado, más conseguido. Este trabajo tiene una parte muy importante de autor que no suelo hacer en otros discos, y que si hice hace años en Pitingo con Habichuelas (2006), y en éste vuelvo a ello. Quise grabarlo en directo con todos los músicos en el estudio, unos 30 músicos, y tiene un mensaje muy importante también que es la interculturalidad, la primera canción se llama Fuera cadenas, porque ya no es convivir los unos con los otros, sino aprender los unos de los otros, de todas las culturas, y respetarnos en ese sentido.

Hace ya más de una década de Soulería (2008) donde incluía Killing me Softly, de Roberta Flack, un tema que le ha acompañado desde entonces.
Claro, al igual que a Alejandro Sanz le acompaña Corazón Partío o a Paco de Lucía, que en gloria esté, Entre dos aguas.

Y en este disco vuelve al soul, con colaboraciones de lujo como Sam Moore, de Sam and Dave, haciendo el clásico Soul Man. ¿Cómo surgió la posibilidad de colaboración?
La conexión se produjo cuando fui a Miami a cantar tras la muerte de Juan Gabriel, grabé una canción con él, y en la primera fila estaban Lenny Kravitz, Gloria Estefan... Muchísimos artistas, y entre ellos estaba Sam Moore. Cuando lo vi me quedé de piedra. Me encanta Lenny Kravitz o Gloria Estefan pero a Sam Moore lo llevo escuchando desde que tenía 13 años, con Sam and Dave. Me faltaba hasta la respiración. Terminé mi actuación y me fui al camerino, y escucho por los pasillos: «¡Pitingo!, ¡Pitingo!». Y fue él quien me ofreció la colaboración.

¿Ya se conocían?
Él me había conocido por una cosa que hice en Miami con George Benson, que es vecino suyo; y luego Rudy Pérez, que es el productor de Beyoncé, de mucha gente, tuvo mucho que ver, le había hablado de mi. Nos pusimos de acuerdo, grabamos Soul Man y tiramos palante.

Y le da un plus al disco.
Me puse de rodillas ante él a llorar. Para mí ha sido un sueño, y ¡mira que he cantando con muchos artistas! Y he tenido la suerte de estar con grandísimos artistas por los que pagaría mucha gente por estar con ellos: con Roger Waters, de Pink Floyd, con Eric Clapton,y a todos ellos los quiero como amigos, pero Sam Moore ha vivido conmigo desde chiquitito.

En el disco también se acerca a otros clásicos como Imagine, de John Lennon; Proud Mary, de Credence Clearwater Revival, y Georgia in my mind, de Ray Charles. ¿Por qué estos temas?
Porque forman parte de la banda sonora de mi vida y la de todos. Georgia on my Mind, ¡uff!, cuando la escuché por primera vez; también me ha acompañado Proud Mary, esa fuerza de Tina [Turner] cantando, porque nos basamos en la versión de Tina, aunque no es de ella: Imagine, por hacer algo diferente, porque no está la letra, y la hicimos con un silbido y bailando Blanca del Rey.

¿Más que una versión es una recreación de Imagine?
Si, y por soleá. Y ha sido algo muy bonito. En este disco, por primera vez, he hecho lo que yo quiero y sin que me diga nadie nada, sin ataduras ni compañías que me digan lo que tengo que hacer. Es más, yo ni entregué las maquetas. La compañía me preguntaba cuando iba a entregar el disco, y dije que cuando lo terminara. Ahora que voy cumpliendo años tomo las decisiones, antes no.

¿Éste era entonces el disco que tenía en cabeza y quería hacer? Lo digo por ofrecer piezas propias más allá de las versiones que frecuenta.
En este momento si, y no me arrepiento de nada, y las canciones, gracias a Dios, me han dado éxitos en el mundo entero, no solo en España. Por ejemplo, cuando hicimos Don't Worry Be Happy, de Bobby McFerrin, se la mandamos a él, y alucinó en colores porque el tema se iba de repente al final por bulerías y alucinó en colores. Nos mandó una felicitación. Siempre que hago los temas intento tener el beneplácito del artista.

¿Le ha sido fácil conseguir la aprobación de los autores?
Yo no suelo hacer la letra y pedir permiso, sino que hago el tema, con letra y música, lo monto y lo mando terminado, y a esperar. Con Roberta Flack y Killing me Softly lo hicimos así, y nos dio el permiso al día siguiente. Con Don't Worry Be Happy, exactamente igual. Luego con Georgia on my Mind, el tema pertenece a la familia, hubo que hablar con los editores y esas cosas. Y cada vez que interpreta una de esas versiones genera ingresos para los autores. [Risas] Cada vez que las canto hacen caja.

¿Cómo se cotiza Pitingo fuera de España?
De momento muy bien y cada vez se abren más puertas, y luego lo que ocurre con los artistas de cada tierra, cuando ven esa fusión, al contrario de lo que ocurre aquí, lo que pasa con los puristas y eso, allí es completamente diferente. Por ejemplo, Juan Gabriel cuando escuchaba una canción suya hecha por bulerías se sorprendía; o Roger Waters, que cuando me llamó por primera vez pensaba que era una broma de un programa de radio o algo así, y al final era verdad, me fui a grabar con él y Eric Clapton a Nueva York, y desde entonces somos muy amigos. Cuando me pongo a hacer balance, pienso en las críticas de los puristas, me acuerdo de Sam Moore o Roger Waters, cambia la balanza. Lo bueno es que el ortodoxo y el purista reconocen que Pitingo sabe hacerlo. Tengo la pureza dentro y la saco cuando quiero, soy muy aficionado al flamenco ortodoxo y no creo en la pureza, no hay nada puro, porque el flamenco es una mezcla de muchas culturas, estamos todos mezclados.

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