17 de noviembre de 2019
17.11.2019
La Opinión de Málaga
Estreno

La historia de un sueño cumplido

José Luis Puche alquiló una casa una semana en Alcaucín para que fluyeran las ideas que le permitieron crear la obra 'Todos los mundos posibles' para el vestíbulo del Teatro Soho Caixabank

17.11.2019 | 05:00
Puche junto al cuadro que preside el hall del teatro Soho CaixaBank.

José Luis Puche trabajó durante siete meses en la pintura que hoy preside el vestíbulo del Teatro Soho CaixaBank. Cuenta que esta obra es una representación «del proyecto de vida que se ha cumplido» de un joven Antonio Banderas que actuaba a los 15 años por primera vez en los rincones malagueños. Es la obra más grande a la que se ha enfrentado, puesto que tiene unas dimensiones de 4,6 metros de largo y 2,5 metros de ancho.

En la calle Alcazabilla, una mañana de diciembre hace ya dos años, comenzó a fraguarse el cuadro que hoy por hoy da la bienvenida a los espectadores momentos antes de entrar a la sala donde Antonio Banderas junto al elenco representan A Chorus Line: 'Todos los mundos posibles', obra del artista José Luis Puche, y que luce en el vestíbulo del Teatro Soho Caixabank, que abrió el viernes sus puertas.

Junto a su cuadro, en la mañana del estreno de su amigo Antonio Banderas, el artista observa una vez más su obra, tras siete meses de trabajo. «Es un preámbulo de lo que va a vivir el público. Una forma para que se representen a así mismo en el momento en el que lo miran», explica el artista. «Yo quería que la gente percibiese que lo que van a vivir dentro es muy grande, algo único que es el teatro».

Aunque el cuadro está dividido en tres partes, Puche trabajó todo a la vez «para no perder la perspectiva de la obra». Está basado en una composición piramidal, siguiendo la técnica palimpsesto, es decir, trabajando capa a capa el dibujo hasta tres veces. «Cuando haces un trabajo así de grande te la juegas, no es fácil. Aquí la obra si no sale es muy costoso repetirla de nuevo». El cuadro cuenta con unas dimensiones de 2,5 metros de alto y 4,6 metros de largo. «Es un formato al que se enfrentan los grandes artistas y sabes que tienes que estar a ese nivel», recalca.

Se trata de la primera obra con estas dimensiones en las que trabaja José Luis Puche. Cuenta que en un primer momento, la idea era que el cuadro ocupase toda la pared, pero por motivos de comodidad y seguridad, se redujeron las medidas. Una suerte para el artista, que pudo trabajar en sus estudio. «El estudio era de punta a punta. No había ni un dedo de diferencia entre el suelo y el techo y las paredes de ambos lados. Encajó a la perfección», cuenta.

Aunque ahora cuelga en un lugar privilegiado, el camino ha sido duro para José Luis Puche: «Me costó mucho trabajo llegar a la conclusión de lo que quería hacer en este trabajo». Recuerda que hubo un tiempo en que no fluían las ideas e incluso alquiló una casa en Alcaucín durante una semana para estar desconectado. «El cuadro como tal es la consecución de muchas reflexiones».

Ya lleva un mes presidiendo el vestíbulo del Teatro Soho Caixabank, separada de su artista, que ahora la puede observar desde una perspectiva diferente. «Cuando me he reencontrado con la pieza ha sido muy reconfortante. Ya no es tuya, es del teatro». Puche ahora mira su obra desde un punto de vista diferente, más crítico, algo que le resulta «maravilloso».

«José Luis, esto me parece una cosa maravillosa». Esas fueron las primeras palabras de Antonio Banderas cuando el artista le mostró los primeros bocetos de la obra. Aunque él presentó más opciones, la representación que ahora se puede ver, ganó el corazón del actor malagueño.

El autor explica que se trata de una representación del espíritu de un joven Antonio Banderas que ha visto que su «proyecto de vida se ha hecho posible» que tanto anelaba un joven que actuaba por primera vez por los rincones malagueños.

Ambos son grandes amigos desde hace algunos años, cuando el actor compró una obra y se puso en contacto con él para dedicarle unas palabras de agradecimiento y conocerlo personalmente. «Yo pensaba que sería un cliente puntual pero se mostró distinto a como son algunos coleccionistas», explica.

A partir de ese momento, les une una estrecha relación. «Se ha preocupado por mi trabajo, por cómo me van las cosas y me ha apoyado en mis proyectos», señala Puche.

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