28 de diciembre de 2019
28.12.2019
Escritor

"El mejor estado del ser humano es la convalecencia porque es como estar estrenándolo todo"

Entrevista al autor valenciano Juan José Millás, que regresa a las librerías con 'Una vocación imposible'

28.12.2019 | 05:00
El escritor Juan José Millás.

En 'Una vocación imposible' todos sus cuentos son reunidos por primera vez bajo un mismo volumen: historias en las que lo descabellado adquiere un aire cotidiano y en las que la realidad revela su lado más sorprendente. Millás explora el mundo con su particular sentido del humor.

Juan José Millás (Valencia, 1946) publica Una vocación imposible (Seix Barral), una edición revisada y definitiva de sus cuentos completos. En esta obra, Millás escribe relatos que pasan del realismo al terror psicológico, de lo romántico al thriller, que suceden en forma de carta o monólogo teatral, que abarcan lo onírico, lo mental y lo más concreto.

¿Cómo surge la idea de reunir estos cuentos bajo un mismo título?
Fue la editorial la que me animó. Al hacer un repaso de mi obra vieron que entre novela y novela había libros de cuentos. A los cuentos se les presta menos atención que a la novelas, parecen como un relleno. Me dijeron que era un buen momento para hacer una edición de mis cuentos completos. Ellos se ocuparon de recopilarlos y este verano me dediqué a revisar todo el material e hice la tarea de articulación y selección. No toqué los ya escritos pero sí eliminé alguno porque no acababan de gustarme o porque me resultaban repetitivos respecto a otros cuentos.

¿Qué ha sentido al releer estos relatos?
Es una sensación extraña de familiaridad y lejanía a la vez. La persona que los escribió ya no soy yo. A veces, leyendo algunos cuentos, me veía a mí mismo escribiendo, recordaba el momento, en qué lugar, en qué mesa lo había escrito y me producía una extrañeza de no ser ya ese. Y no solo eso, sino que sentía dificultades para comunicarme con esa persona. Pensamos poco en esto, en las etapas que pasamos en la vida; rara vez volvemos a reclamarlas.

¿Es algo parecido a la nostalgia?
No soy dado a la nostalgia porque implica la mitificación del pasado. Y no es mi caso. No tengo un gran concepto del pasado. Sí soy dado a una suerte de sucedáneo de la nostalgia que es la convalecencia. El mejor estado del ser humano es la convalecencia, cuando sales de una enfermedad, porque parece que estás estrenando todo, que todo lo estás inventando. Ese estado me gusta para leer y escribir porque te encuentras en paz, como si el mundo se acabara de inventar.

¿Los volvería a escribir como están hoy en día?
No he tenido la tentación de tocar nada y si la hubiera tenido me hubiera reprimido porque me hubiera parecido retocar algo de otro. Me parecía bien como estaban. Pero sí he pensado en ello.

¿Le gusta leer lo que escribió en otros tiempos?
A medias, por esa razón de que me produce una sensación que Freud describía como siniestra. Esa sensación de estar ante algo propio y ajeno. Esa sensación produce una extrañeza que incomoda.

En todos estos cuentos toca muchos temas diversos.
Creo que están todos los asuntos que me preocupan: temas relacionados con la identidad, temas sobre la realidad y la apariencia, lo profundo y lo superficial. Todo lo que está en mis novelas está aquí de un modo u otro. En alguna ocasión he dicho sobre este libro que si mi obra fuera un cuerpo, los cuentos serían las partes blandas. Las novelas serían el esqueleto y los cuentos, esa parte que no queda en el registro fósil: el hígado, los riñones o el páncreas.

Todos esos órganos suenan más fundamentales casi que el esqueleto.
Sí, pero curiosamente, cuando se trata de subrayar la importancia de algo se habla del esqueleto. El esqueleto estructura y sostiene.

¿Qué tiene el cuento que no tiene la novela?
Se trata más bien que uno lo hace porque es necesario. Aporta jugos, irriga y da ritmo.

¿Alguno de estos relatos ha sido germen de novelas posteriores?
Sí porque cuando publiqué Desde la sombra fui consciente de que esa historia estaba en un cuento mío antiguo que trataba de alguien que se quedaba a vivir en un armario. Es curioso porque al releer la obra he notado que eran apuntes inconscientes de cuestiones que luego desarrollaría con más parsimonia en las novelas.

¿En qué está trabajando ahora?
De los proyectos no se habla por superstición, porque si lo cuentas no acabas. Es un modo de gafarlo. Pero estoy con un par de proyectos muy interesantes, aunque me resisto a contarlo. Solo diré que hay una novela en marcha y también un libro que sería un híbrido.

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