16 de enero de 2020
16.01.2020
Crítica de teatro

'El guardaespaldas', un musical ameno

Reseña de la obra a partir de la película homónima, en el Teatro Cervantes

16.01.2020 | 12:37
'El guardaespaldas', un musical ameno

'El guardaespaldas. El musical'
Compañía: Letsgo
Autor del libreto: Alexander Dinelaris
Dirección: Federico Bellone
Intervienen: Octavi Pujades, Chanel Terrero, Khaoula Bouchkhi, Sonia Egea, Mirela Cabero, J.M. Kimbo, Sergi Albert, entre otros
Teatro Cervantes

En el Festival de Teatro de Málaga no puede faltar un musical y para éste el elegido ha sido 'El guardaespaldas. El musical' Tras quince minutos de retraso sobre la hora prevista para el comienzo, da inicio el espectáculo. Después de advertirnos del uso de luces estroboscópicas y pirotecnia (algo que parece más marketing que seguridad, entre otras cosas porque no te da tiempo ni opción a desistir, pero crea un clima emocionante y te pone nerviosillo), un láser verde forma un triángulo que recorta la figura de la protagonista. Esta imagen provoca que uno de los asistentes cercano a mi butaca exclame: "Acaba de empezar y ya es mejor que la del Banderas". Pareciera que el señor es un asiduo a los musicales y que sus gustos van más por los efectos, porque lo que es la actriz ni siquiera había empezado a cantar. Bueno pues si esa imagen ya ha captado el interés del espectador, entonces objetivo logrado.

A partir de ahí ya tenemos al público rendido, y si además los pusieran a bailar en sus butacas hacia el final, entonces ya€ Lo cierto es que los efectos son multiplicados y sucesivos. Sí, son llamativos, y para las ocasiones coreográficas en que se emplean son adecuados. Pero más allá de eso no son excesivamente creativos. Dan color a una escenografía simple que lo más que logra es ir entrando y sacando distintos mobiliarios según la escena. Algo que sin duda traía de cabeza a los tramoyistas que se debían encontrar algo comprimidos en el espacio del Cervantes porque de otra manera no se explica que los estuviéramos viendo manipular entre patas, e incluso escuchar. Muy feo eso.

Pero todo se perdona por la calidad de los intérpretes. En ese estilo con acento de Miami que ya se ha asentado en los musicales del mismo corte, los actores intervienen en sus distintos roles para lograr que nos emocionemos ante su historia. Lo que desafortunadamente suele ocurrir es que los personajes se despojan de su complejidad y se reducen a arquetipos simples, que el espectáculo necesita pasar rápido las escenas de texto e ir a recrearse en los momentos musicales. Pero, ay, cuánta prisa. La protagonista parece querer superar un Récord Guinness cada vez que habla. Afortunadamente el trabajo de músicos, cantantes y bailarines en sus facetas es siempre de primera. Podemos gozar admirando a unos profesionales que dan el cien por cien para que disfrutemos de un espectáculo que, dentro de su limitada complejidad imaginativa, entretiene y satisface.

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