22 de abril de 2020
22.04.2020
La Opinión de Málaga
Librerías

La enésima batalla de las librerías

Mañana se celebra el Día Internacional del Libro con el sector en jaque por la Covid-19

22.04.2020 | 05:00
Los libros de las estanterías de Proteo y Prometeo esperan a los lectores.

Málaga desplegará mañana su Mapa Literario

  • Coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Libro, la Red de Bibliotecas Municipales de Málaga ha creado un Mapa Literario de la ciudad. En este mapa se ubican distintos títulos de obras literarias en los barrios en los que transcurren sus tramas. La intención es visualizar la Málaga retratada en los libros y fomentar la participación de los lectores. Este mapa va a ir completándose con las aportaciones realizadas por los usuarios de las bibliotecas para que resulte lo más exhaustivo posible. En la parte más occidental de la ciudad, en Churriana, se encuentra el libro Málaga en Llamas, de Gamel Woosley, sobre el inicio de la Guerra Civil; y, en la parte más oriental, El cuarto de las Estrellas, de Garriga Vela, una novela que transcurre en La Araña. En el mapa se pueden encontrar desde autores de ciencia ficción como Carlos Sisí, los corralones de La Trinidad de Las Hijas del Capitán, de María Dueñas, o buena parte de los textos de Antonio Soler.

Los refugios de los libros capean como pueden la tormenta del coronavirus: ventas online, vales para canjear después del confinamiento... Fórmulas diversas que están demostrando «la gran sensibilidad» de los lectores, asegura el responsable de Librerías Proteo y Prometeo, Jesús Otaola.

Jesús Otaola, responsable de las librerías Proteo y Prometeo, dice que es optimista porque «tiene que serlo»: «Es mi forma de vida. Ser librero es un trabajo de resistencia. ¿Quieres que me remonte a la Edad Media, cuando te quemaban por tener libros prohibidos? ¿O a cuando empezamos Proteo-Prometeo, en plena dictadura franquista, cuando te jugabas la vida por vender ciertos libros? ¿O a la Transición, cuando tuvimos varios atentados? ¿O a la crisis económica del 2008, que acabó con todas las expectativas de desarrollo del sector? De lo que se trata ahora es de usar esta experiencia de resistencia para volver a sacar todo adelante». Otaola se entusiasma al hablar y no deja pasar ni un gramo de pesimismo.

Proteo y Prometeo celebraron el año pasado sus 50 años de amor por los libros y quienes los leen. Ni se imaginaban entonces lo que nos vendría a todos encima pocos meses después. Ahora intentan capear el temporal del coronavirus como pueden, con empeño, realismo e ilusión. Mantienen a cuatro empleados de alta en la Seguridad Social; el resto están en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) a la espera de tiempos mejores. Sus puertas están cerradas pero su web (www.libreriaproteo.com) funciona a pleno rendimiento, y cuentan con un servicio de mensajería que puede hacer llegar los libros a los clientes: «Las ventas no van mal. No es lo mismo que con el mundo en condiciones normales, desde luego, no son las suficientes para mantener el negocio al 100 por 100 pero sí suponen una ayuda buenísima», asegura Otaola, quien confiesa que no esperaba este volumen de ventas.

Proteo y Prometeo y otras librerías de Málaga como Luces se han incorporado a una interesante iniciativa de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL, que celebró en Málaga pocas semanas antes de la irrupción de la Covid-19 su congreso), a través de su página web www.todostuslibros. La idea es «ayudar a la reapertura» de una librería «aportando cualquier cantidad de dinero que se podrá canjear por libros una vez que ésta abra su local». «Pagar por adelantado, tal y como están las circunstancias en el mundo, es una forma de apoyo muy de agradecer», afirma el librero malagueño. Otros establecimientos libreros, como Re-Read, aunque fuera de CEGAL, han optado por una campaña similar (al igual que bares como Rooster, en los que se pueden adquirir consumiciones por adelantado).

Autoridades

Si algo le está demostrando a Jesús Otaola esta maldita crisis es que los lectores, sus clientes, «tienen una gran sensibilidad»: «Más no les podemos pedir». A las instituciones, sí: «Necesitamos una sensibilidad especial por parte de las autoridades, para que cuando esto termine, por ejemplo, haya compra para las bibliotecas a través de nosotros, las librerías», apunta.

Mientras tanto, Otaola no deja de pensar en el día en que vuelva a abrir las puertas de sus librerías. ¿Qué pasará entonces? Hay muchas cosas que no sabe, pero también otra que la tiene por cierta: «Es una incertidumbre grandísima. Vamos a tener que esforzarnos mucho y hacer las cosas muy bien para que el mundo del libro siga adelante. Pero tengo clara una cosa: me dará mucha pena no poder darle un fuerte abrazo a la primera persona que entre por la librería al volver a abrir».

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