No le para ni la pandemia.

Sí que estuve un mes confinadado. Pero, ahora, hacer doblete es como para sentirte afortunado. Porque esta es una situación muy dura para todos los gremios. Y en el nuestro, muchos compañeros cuyos programas se están viendo reducidos o están de momento parados sin saber qué va a ser de ellos. Lo natural habría sido acabar OT y haber empezado a lo grande con Pasapalabra y, en un futuro, El desafío. Pero la vida te pone por delante un cierre de OT con cuatro galas que coincide con Pasapalabra...

Por suerte, le han permitido hacerlo.

Sí. Estoy muy contento, porque se ha llegado a un acuerdo. Es que tenía que cerrar la etapa con los chicos de OT.

Tenía una implicación con ese programa que iba más allá de lo profesional...

Sí, porque es un programa que necesita de eso. Con un proyecto así, si te metes, te metes. Siempre he sido muy fan de ese formato y si te encuentras a gente como tú, se te olvida que estás trabajando. Incluso en el confinamiento he tenido contacto con ellos. La mejor noticia para esos chicos es que vuelve y se cierra esta edición, que ya es histórica.

Tan histórico como que presentara una gala desde supropia casa.

Sí, por la alerta. ¡Quién me iba a decir que iba a presentar OT, que no es un programa cualquiera, desde el sofá! Ese famoso sofá rojo que cuando lo venda en Wallapop me voy a forrar... [ríe]

Ha dejado TVE por Antena 3 y un proyectazo: Pasapalabra. Un concurso en el que le habría gustado participar como invitado.

Sí. Pero al ser de otra cadena era difícil que se pusieran de acuerdo. Y es que es un formato en el que a la gente le apetece participar. Hay quien dice que es complicado para el invitado, ya que te puede poner en la tesitura de que eso lo deberías saber... Pero yo creo que no te mete en ningún laberinto. Al contrario, sales reforzado porque das otro perfil que no dabas en la tele.

¿Y soñaba trabajar con él?

Jamás me lo había planteado, porque estaba a lo mío. Pero cuando empezó a sonar mi nombre, me sentí halagado. Y cuando ya es oficial, te haces a la idea de que eres el nuevo presentador de un programa tan mítico como este.

Tanto como su presentador: Christian Gálvez. ¿Le compararán?

Somos muy diferentes. Yo tengo otra manera de presentar. Lo mismo que Arturo Valls y Juanra Bonet, que vamos a estar en las tardes de Antena 3. Ahí está la esencia: no dejar de ser tú y hacer las cosas a tu manera. Pero respetando a la audiencia, ya que Pasapalabra tiene una audiencia muy fiel y hay que cuidarla.

Hay quien dudaba de que pudiera leer tan rápido las preguntas del Rosco. Y lo ha logrado.

Lo del Rosco es un entrenamiento para cualquiera , porque nadie habla a esa velocidad. Claro que se te traba la lengua en algún momento, pero, como es grabado, si es catastrófico, se para. Como ha ocurrido siempre. Yo lo llevo con normalidad. Lo bonito es que se verá una evolución. Y habrá un día en el que pida el pan en dos segundos y volveré loca a la panadera [ríe].

¿Echará de menos el directo, al que parece ser adicto?

Es cierto que el directo engancha, porque tiene esa adrenalina... Pero aún no me dará tiempo a echarlo de menos, porque me quedan las galas de OT. Además, también tiene sus cosas malas, porque siempre estás ahí delante, en cambio, al grabar, tienes horarios y más tiempo para disfrutar. Que ya voy teniendo una edad... ¡Que voy para los 41!