30 de julio de 2020
30.07.2020
La Opinión de Málaga
Conciertos

Paco Ibáñez desafía al coronavirus con su concierto en el Festival de Pedralbes

A sus 85 años, el músico es una leyenda viva capaz de crear un espacio de libertad en cualquier rincón

30.07.2020 | 08:40
Paco Ibáñez.

Como dice la canción, Paco Ibáñez es "un caminante que mucho ha caminado" y después de tantos años no se amedrenta fácilmente, ni frente a "los fachas que siguen por ahí" ni ante "ese coronel virus" que nos acecha y al que ha exorcizado esta noche con su arte.

El Festival Jardines Pedralbes se ha convertido este miércoles en un oasis de resistencia en medio de Barcelona, una ciudad acorralada por la temida segunda ola de la pandemia, en la que ya no recalan artistas internacionales y los locales tienen serios problemas para encontrar quien les programe.

En el mismo escenario donde Van Morrison anuló su concierto hace una semana por el coronavirus, Paco Ibáñez ha subido hoy dispuesto a galopar hasta enterrar en el mar "esta pesadilla".

A sus 85 años, el músico es una leyenda viva capaz de crear un espacio de libertad en cualquier rincón donde pueda alzar su voz, tocar su guitarra y rendir homenajes a los grandes poetas.

Y así lo ha hecho este miércoles en Pedralbes, un festival envuelto generalmente en un halo elitista, pero que esta noche ha sido el altavoz del pueblo llano.

Cercano y muy humano, como siempre, Ibáñez ha aparecido sobre el escenario precedido de la voz grabada de Juan Agustín Goytisolo recitando sus célebres versos "en tiempos de ignominia como ahora/ a escala planetaria y cuando la crueldad/ se extiende por doquier fría y robotizada/ aun queda buena gente en este mundo/ que escucha una canción o lee un poema".

Parte de esta gente se ha reunido hoy en Barcelona para escuchar el primer poema musicado de la velada: "Es amarga la verdad" de Quevedo.

En un escenario sobrio, como sobria es su música, el maestro ha actuado acompañado por la guitarra de su fiel compañero de fatigas y alegrías Mario Mas.

Entre los dos han ido componiendo el repertorio sobre la marcha: "¿qué hacemos ahora Mario?, ¿Alberti?, ah sí, Alberti y aquella maravilla que compuso sobre la tragedia del exilio".

La lucha republicana, la guerra y el exilio han ido pasando canción a canción frente a un público con edad suficiente como para entender desde la razón y desde el sentimiento de que les estaba hablando y cantando, aunque no lo hubieran vivido en primera persona.

Tras 'Un español habla de su tierra', de Cernuda, el compositor ha interpretado un tema en gallego, otro en catalán y otro en vasco porque "somos un país de cuatro idiomas y eso es una riqueza".

La voz de Paco Ibáñez, que ha empezado un tanto debilitada, ha ido ganando fuerza a lo largo de la noche y ha acabado llevando a los presentes a otro mundo: un lugar donde no hay prisas ni fealdad, sólo la belleza de la poesía y de los ideales nobles.

Las obras de Antonio Machado, Arcipreste de Hita, García Lorca, Alfonsina Storni, Damia y Atahualpa Yupanqui se han ido sucediendo en un concierto en el que Ibáñez ha sorprendido a su público fiel con algunos temas que no suele interpretar en directo, aunque tampoco han faltado los más emblemáticos, la mayoría en la recta final.

Cuando han llegado 'Andaluces de Jaén', 'El lobito bueno' y 'Palabras para Julia', los espectadores, convenientemente separados unos de otros por la distancia de seguridad que marca la "nueva normalidad", se han unido en una sola voz para corear los versos de los poetas.

El propio Paco Ibáñez se ha dejado llevar por la música y la emoción, que unidas a los años, que no perdonan, le han provocado un par de despistes con la letra y el instrumento que el público no sólo le ha perdonado, sino que casi le ha agradecido por lo cargados de humanidad que han estado.

"Yo galopo hasta en sueños", ha dicho antes de cantar el emotivo y arrebatador 'A galopar' que ha cerrado el concierto.

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