03 de octubre de 2020
03.10.2020
La Opinión de Málaga
Aniversario

Del desastre a la serenidad

La fotógrafa malagueña Toñi Guerrero se puso delante de los hibakusha, los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, para captar sus rostros y sus miradas - Ahora, 75 años después de la tragedia, La Térmica recoge una selección de las instantáneas como prueba de que la paz es posible

03.10.2020 | 05:00
La exposición se presentó ayer en La Térmica.

Después de ser escenario de uno de los episodios más atroces de la Segunda Guerra Mundial, el lanzamiento de la bomba atómica, Hiroshima y Nagasaki lanzan un grito por la paz a través de la mirada de sus supervivientes y de sus descendientes en una exposición de fotografías inaugurada ayer en Málaga. Toñi Guerrero, autora de las 45 imágenes que se exponen en el centro de cultura contemporánea La Térmica, poco después de conmemorarse el 75 aniversario de este hecho, señaló en la presentación que buscaba «presentar el dolor de los supervivientes y la resiliencia del pueblo japonés, que fue capaz de sobreponerse».

Explicó la fotógrafa malagueña que estuvo por primera vez en Japón en 2012 y visitó el Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki, algo que considera que «todos deberíamos hacer al menos una vez en la vida». Quedó «impresionada» por lo que vio allí y por el hecho «de que todavía haya armas nucleares en el mundo», añadió Guerrero, que quiere que la exposición sea «un granito de arena en momentos difíciles como los actuales para mostrar que todo se supera y que hay una salida», apuntó en referencia a la actual pandemia del coronavirus.


Valores


Por su parte, el comisario de la exposición, Agustín Rivera, resaltó el «gran potencial» de la muestra para transmitir «muchos valores de paz y no quedarse solo en la tragedia y el drama». «Hiroshima y Nagasaki son las dos ciudades más pacifistas del planeta. Son alegres y vitalistas, y no olvidan, pero sí perdonan. No queríamos cargar las tintas en lo trágico, y aunque hay fotos duras, están sobre todo los supervivientes y las personas de la segunda y tercera generación», concluyó Rivera.

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