11 de noviembre de 2020
11.11.2020
La Opinión de Málaga
Literatura

Muchas más historias de ellas

La profesora e investigadora malagueña Cristina Domenech protagonizó uno de los fenómenos editoriales de la pasada temporada con Señoras que se empotraron hace mucho, un recuento divulgativo y ameno del lesbianismo en la época victoriana

11.11.2020 | 00:41
Safo.

Señoras ilustres que se empotraron hace mucho

  • De Cristina Domenech

Tras vender seis ediciones en un par de meses, Domenech abre el espejo retrovisor en un nuevo tomo, Señoras ilustres que se empotraron hace mucho.

Un simple hilo de Twitter se terminó convirtiendo en un hito editorial. Cristina Domenech (Málaga, 1987) es graduada en Estudios Ingleses por la Universidad de Málaga donde cursó un máster de esta misma especialidad. Es la responsable de que Señoras que se empotraron hace mucho (Plan B), un libro sobre la historia de varias mujeres lesbianas en la época victoriana, fuera uno de los fenómenos editoriales de la pasada temporada (en apenas tres meses se lanzaron seis ediciones).

Esta semana lanza su segundo libro, Señoras ilustres que se empotraron hace mucho, recorrido fascinante por la vida intelectual y amorosa de estas mujeres con un talento desmesurado, y nos descubre facetas a menudo silenciadas o tergiversadas por la historia. Por sus páginas pasean poetas como Safo o Emily Dickinson, artistas como Frida Kahlo y Tamara de Lempicka, literatas como sor Juana Inés de la Cruz y Virginia Woolf, una gran diva de Hollywood y hasta una reina de Inglaterra.

Precisamente Woolf es fundamental en la vida de Domenech. «Empecé con

15 años investigando a estas mujeres y diecisiete años después me sigue fascinando. Hacía un par de años que estaba «fuera del armario» (para eso la verdad es que fui muy precoz). A esa edad leí Orlando, de Virginia Woolf, y eso para mí fue un shock absoluto porque hasta ese momento yo no conocía ninguna figura histórica que fuera lesbiana o bisexual. Además, siempre me habían gustado mucho la historia y la literatura», comentó a La Opinión de Málaga hace unos meses en una entrevista en la que ya avisó: «Voy a seguir reuniendo historias, hasta que pueda o hasta que me dejen o hasta que me quede sin nada que leer... aunque lo último es imposible porque siempre hay más donde seguir mirando». Señoras ilustres que se empotraron hace mucho es el segundo fruto de esta investigación infinita.

Quien haya leído su debut literario o asistido a alguna de sus clases en la Facultad de Filosofía y Letras sabrá que los dos grandes fuertes de Domenech son el humor y el tono directo. «Me gusta mucho meter humor, anécdotas, y hablar de una forma muy coloquial. Creo que la información entra mejor», asegura la autora. Y tanto que entra mejor. Bastantes lectores le han comentado que llevar Señoras que se empotraron hace mucho a casa resultó una manera estupenda de introducir el tema de la homosexualidad:

«Muchísimos me han dicho que ver a sus padres disfrutando y riéndose con esas historias les ha dado un empujoncito para salir del armario. Ha habido novias que se han regalado el libro la una a la otra sin saberlo. A una de mis firmas vino una niña de doce años con su padre, lo cual a mí me emocionó mucho porque yo salí del armario con esa edad y no se lo podía decir a nadie...». Pequeñas historias que tejen un fenómeno, desde luego.

La malagueña es una especie de trasunto de Natalie Clifford Barney, escritora estadounidense abiertamente lesbiana que trabajó para promover a mujeres escritoras y para ello, creó la «Academia de las mujeres» en respuesta a la Academia francesa, compuesta exclusivamente por hombres. Todo un ídolo para Cristina: «Ella fue pionera en un concepto que a mí me obsesiona, que es el crear una red de apoyo que sea un sitio seguro para mujeres queer. La comunidad está muy fracturada y sólo nos juntamos para la fiesta, que a mí me parece muy bien, porque la fiesta en sí misma y ser felices es también una reivindicación... Pero también entiendo que nuestro colectivo no sabe nada de su historia, y ya no hablo del siglo XIX, hablo de 1970 o 1980. A la gente se le olvida rápidamente su historia y creo que eso de crear un espacio seguro, conectar a gente del colectivo entre sí (especialmente a mujeres, que siguen siendo más invisibles que los hombres) es muy necesario... Y Natalie dedicó su vida entera a este objetivo.

De hecho, gracias a ella y gracias a esta red de apoyo que creó muchísimas mujeres de principios del XX en París (como Colette, Renée Vivien, o como Dolly Wilde) conocieron el éxito en sus profesiones». Cristina Domenech, con sus clases, con sus libros, siempre en tono juguetón y repleto de múltiples guiños, consigue que todas estas mujeres, más o menos conocidas, salgan de los guetos de la historia para alcanzar, por fin, el foco y la atención. Y a eso se le llama un acto de justicia.

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