La actriz Vicky Peña se enfrenta no a un solo personaje sino a muchos en la primera adaptación en España de la novela de Juan Rulfo Pedro Páramo, un montaje que subirá a las tablas del Teatro Cervantes el 16 de enero (a partir de las 18.00 horas), dentro del XXXVIII Festival de Teatro de Málaga.

La ciudad fantasmal de Comala se representa en esta pieza a través de la adaptación que ha hecho Pau Miró de los momentos que ha ido escogiendo de la novela original para narrar la historia de Juan Preciado, quien llega al pueblo para conocer a su padre, Pedro Páramo. «Todo esto ha de tener una concreción formal que se consigue a partir de un aspecto visual más allá de la narración», apunta la actriz catalana, quien se refiere en este sentido a la escenografía de Sebastià Brosa, «quien ha realizado una síntesis formal sugestiva, sugerente, abstracta, pero practicable», señala. «Además, va acompañado de unas proyecciones visuales de Álvaro Luna, que crean un ambiente visual y estético muy potente. Todo ello muy sugerente y convocando siempre la imaginación y la complicidad del espectador y contando con que se deje llevar por esa fantástica narración de Juan Rulfo».

Peña encarna a las mujeres de la novela y también al arriero Abundio en su primer encuentro con Juan Preciado en su llegada al pueblo. Entre personaje y personaje, asegura que no se realiza ningún tipo de transición formal. «Contamos con la capacidad del espectador de seguir nuestro juego», explica. «Mario Gas, el director, cuando empezamos a ensayar, nos llamaba mucho a establecer esa especie de complicidad que se ejerce entre los niños pequeños cuando se ponen a jugar y representan distintos personajes».

«Es evidente que hay variaciones en la voz, en la manera de andar de los personajes que los actores facilitan. E incluso también se les nombra en algunos momentos», indica. En cualquier caso, «son todos unos personajes bien atrabiliarios, bien surrealistas y muy abstractos. Nunca sabemos si están vivos o están muertos. No sabemos desde dónde nos hablan. Es una galería de personajes muy extraña y a la vez con unas personalidades muy marcadas».

Para Peña no es posible establecer una comparación entre el momento actual pandémico y ese mundo poético y denso de Rulfo. «No lo equiparo, aunque ahora vivamos momentos surrealistas y extraños. La poética y la riqueza de Rulfo tienen una personalidad muy propia». La actriz tampoco cree que haya que hacer paralelismos del cacique Pedro Páramo con nuestra realidad. «Atiende a otra textura y a otro mundo, y no hay trasposición al ahora. El tipo de cacique que representa Pedro Páramo es un cacique que podría encontrarse a lo mejor en algunas narraciones de Valle- Inclán, pero no responde al ahora». «Es cierto que siempre ha habido esta figura de alguien que ha abusado del poder a través del dinero o de la corrupción, pero una figura tan siniestra como Pedro Páramo cada vez menos», sostiene.

En cuanto a la relación del público con la cultura en un momento como éste, la intérprete catalana considera que la gente tiene ganas de ir al teatro, «de estar en una contemplación ética y estética, y de conectar con una historia».