Ane una de las películas españolas de la temporada. La historia de una madre e hija separadas por los secretos y las mentiras en un barrio que será partido en dos por la construcción de la línea de un tren de alta velocidad se ganó a la crítica y al público ya desde su estreno en el Festival de San Sebastián y, desde entonces, las reseñas positivas y el boca-oreja han hecho de Ane una de esas cintas pequeñas, modestas y lanzadas con modestia y discreción, que acaban llegando a las galas de premios. Esta semana ha recibido cinco nominaciones en los Premios Goya, y de las importantes: Mejor Película, Mejor Dirección Novel, Mejor Guión Adaptado, Mejor Actriz Revelación y Mejor Actriz Protagonista. Detrás de todo ello, Marina Parés, una escritora y montadora malagueña de 28 años (hace sólo seis años se graduó en Comunicación Audiovisual por la UMA).

«Cuando nos enteramos de que los Goya iban a ser de nuevo en Málaga en el equipo de Ane teníamos la broma de que nos iban a nominar seguro... Ahora, con las cinco nominaciones, todo parece demasiado ideal: primera película, premios en casa...», dice Parés entre risas. Se trata, en realidad, de una película de debutantes: «Es la primera película de David [Pérez Sañudo, el director], de la directora de producción, del montador, de la chica de sonido...», confirma.

Que un grupo de talentos tan joven se codee con algunos de los grandes nombres de la industria debe de tener una razón de peso. Se la preguntamos a la malagueña: «Nosotros mismos nos lo preguntamos. Confiábamos mucho en la película desde el principio, desde la escritura del guión, sobre todo al recibir muchos apoyos en laboratorios de guión. Estábamos entonces ya muy contentos pero jamás pensamos a la hora de rodarla que el estreno fuera ir tan bien...». Se detiene para reflexionar y da con los dos secretos de la química de Ane con el espectador: «Que se aborda lo social pero desde lo personal, cómo lo social afecta a nuestras relaciones. Y luego está el gran trabajo de Patricia [Lopez Arnaiz, la protagonista], sentimiento en estado puro, que se gana la empatía del público».

Forastera

Marina es de Nueva Málaga. David Pérez Sañudo compartió con ella el proyecto en estado muy embrionario de Ane y se trasladó al País Vasco para levantarlo juntos durante casi dos años (ahora ha regresado a nuestra tierra). ¿No tenía miedo de ser forastera en una historia tan idiosincrática como ésta, rodada en euskera, con un asunto como el de la Alta Velocidad tan en la espina dorsal del conflicto vasco? «El guión de inicio era mucho más político, el contexto tenía mucho más peso; poco a poco fue derivando en el núcleo de la historia, la familia. Para mí la parte política de la historia era de los grandes temores, porque al final es hablar de una realidad que no conoces desde dentro. Me cuestionaba: ¿Tengo derecho a hablar de esto? ¿Hasta qué punto mi opinión puede ser legítima en un asunto como éste que no he vivido? Intenté leer todo lo posible noticias de entonces [la película se desarrolla en 2009], hablar con ciudadanos, con políticos... Y la historia está escrita con David, que sí es del Norte».

Parés y Pérez Sañudo aprovecharon el momento de efervescencia creativa para rodar este verano La colcha y la madre, un cortometraje sobre la visita de una madre posesiva y con pánico a la soledad a una hija en plena crisis matrimonial; otra historia sobre una madre y una hija... «Mi madre está acomplejadísima», ríe Marina. Lo cierto es que la guionista encuentra en una pregunta ya tópica el origen de esta preocupación por la maternidad y la familia: ¿Cuándo vas a ser madre? «Es dar por sentado que cada persona quiere ser padre o madre y que, además, lo vas a hacer fenomenal porque tienes el instinto maternal... Y hay gente que no está preparada para ser madre, porque saber hacerlo no es una cosa que caiga del cielo. Yo quiero poner eso en cuestión, escribir historias en las que se habla de que igual no todos podemos ser buenos padres y madres».

La malagueña espera que las nominaciones a los Goya y algún que otro cabezón que puedan conseguir en la gala sirvan para sacar adelante un segundo largometraje al alimón, cuya primera versión ya han escrito: La última noche de un Erasmus en Roma. «La idea es que todo lo que está ocurriendo con Ane nos sirva para dedicarnos por completo a esto lo antes posible».