Desde el momento en que asumieron el timón de la trigésimo quinta gala de los Premios Goya, Antonio Banderas y María Casado anunciaron que sería una ceremonia «realista y sobria», coherente con los tiempos de incertidumbre, luto y preocupación de la Covid-19. La más que negativa evolución de la pandemia ha llevado a la pareja audiovisual a tomar una difícil decisión, en sintonía con la Academia de Cine Español y Televisión Española: los nominados de la 35 edición de los Premios Goya, que se celebrarán en el Teatro Soho Caixabank de Málaga el 6 de marzo, asistirán a la gala de forma telemática y no presencial.

"Debemos ofrecer la gala de televisión para el público, con más precaución", ha dicho Barroso, pero ha hecho hincapié en que "tiene que ser distinta" y con todas las medidas de precaución y seguridad necesarias

"Tenemos que ser realistas y vamos a hacer una gala híbrida, con directos y telemática. Hay que cumplir todos los protocolos y esto lanza un mensaje a todos los colectivos: esto es una lucha mundial. La pandemia se ha recrudecido y ahora estamos en un momento álgido, no sabemos cómo se llegara al 6 de marzo, pero por eso", ha explicado Antonio Banderas, uno de los directores de la ceremonia.

Barroso ha adelantado que todos los nominados asistirán de forma telemática, pero no ocurrirá lo mismo con los espectáculos de la gala. "La gala es muchas cosas y a lo largo de los años ha sido un encuentro de todos los cineastas, pero también un programa televisivo. La primera no la podemos celebrar, vamos a ser responsables, pero la segunda sí", ha añadido Barroso.

Banderas ha señalado que ésta edición será "la gala de los Covid y ya quedará señalada en la historia de la cinematografía". La otra presentadora de la gala, María Casado, ha indicado que el contenido "no se ha modificado" pese a esta última decisión y que será una gala "elegante y sobria" de poco más de dos horas de duración y contará con actuaciones musicales, entre otros, de Vanesa Martín y Aitana.

«Cuando se nos ofreció este proyecto la situación y los datos habían mejorado. Pero ahora estamos en lo más alto de la tercera ola, así que hemos tenido que adaptarnos, meternos por las grietas que nos deja la realidad», aseguró ayer el malagueño en una rueda de prensa en la sede de la Academia; un encuentro en el que pidió comprensión a sus compañeros, a la comunidad del cine: «Es muy bonito cuando te nominan, sobre todo por primera vez: la alfombra roja, la idea de subir al escenario a recoger el premio... Este año nada de eso va a poder ser, pero será especial: se conectará con los nominados, con sus casas, ellos van a estar absolutamente presentes. Y formarán parte de la historia: serán los ganadores y nominados de los Goya de la Covid-19».

«Queremos que sea una ceremonia digna, emocionante y elegante, sin florituras, con mesura». En la mente de Banderas, un concepto claro: aprovechar este necesario impás, ese "hasta luego, glamour" provocado por la pandemia para reivindicar la realidad de la gente del cine. «La alfombra roja es el vértice de una pirámide de una industria muy vasta, muy grande, y eso lo queremos poner de relieve de forma muy especial. Quiero que nos mostremos realmente cómo somos, y también a los compañeros que no tienen la posibilidad de tener Goyas: a los chóferes, la gente de los cáterings, los que cargan camiones... Porque ésta es una industria que da de comer a muchísimas familias», argumentó el malagueño.

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Presentación de la 35 edición de la gala de Los Premios Goya 2021

Dice Banderas que confía que la gran noche del cine español de este año sea «el pistoletazo de salida de la recuperación, anímica por lo menos, porque ya estamos agotados»: «Necesitamos ya darnos besos y abrazos, por Dios, reírnos, encontrarnos... Para nosotros ésa es la vida. Ojalá esta gala sea el comienzo, atisbar el final del túnel». Y razona: «¿Que por qué la gala este año? Existe una voluntad inherente en el ser humano de vivir. Y vivir también es llevar a cabo todos los rituales que forman parte de nuestra existencia, una especie de forma de resistencia». Reconocer el trabajo de los cineastas en tiempos tan complejos como los de la Covid-19 será, pues, esa forma de resistencia de una comunidad, la del audiovisual, especialmente castigada por el virus. La fiesta del cine español no será una fiesta, no habrá abrazos, la emoción será menos espectacular, más doméstica, como están resultando las vidas de todos desde el año pasado. A la eterna pregunta de si el cine es más grande que la vida, Banderas y Casado quieren responder con una ceremonia emocionante y discreta que diga: «El cine es la vida».