Diseñadora, bailarina, escritora y empresaria eran algunas de las profesiones de Ana de Pombo, aunque para muchos fue también la pionera de la actual Marbella. «En muchos sentidos, Ana de Pombo es una pionera de lo que hoy podemos ver en Marbella» confiesa Juan Mata, el director del documental, Mi última condena (soledad y fracaso en la Costa del Sol), una pieza audiovisual de la productora Yolaperdono que repasa la vida de la española, haciendo hincapié en sus últimos años en Marbella.

Tras vivir la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, Ana de Pombo llegó a Marbella dispuesta a cambiar el pueblo de la Costa del Sol. «Ana de Pombo se enamoró del pueblo y en los últimos años de su vida lo que quería era atraer al mayor número de personalidades posible», afirma el director.

Su gran agenda repleta de personalidades tanto nacionales como internacionales ayudaron a que la pequeña localidad comience llenarse de un turismo de élite. «Ella es una vanguardista, ya que trae a personalidades para darle un toque moderno y mítico a la Marbella que todavía estaba fraguando a principios de los 60», sostiene Juan Mata.

De este modo, Ana de Pombo se conviertía en la intermediaria de todas sus amistades y conocidos celebres: les buscaba casa, organizaba sus fiestas o les enseñaba la ciudad. «La boutique de Ana de Pombo, La Maroma, fue el punto de encuentro de los intelectuales y la alta sociedad de la Marbella de finales de los 50», afirma el director.

Ana de Pombo, Marbella y sus célebres visitantes se convierten en los grandes protagonistas de esta obra que pretende visibilizar la figura de Ana de Pombo y reivindicar ese Pueblo de Artistas que soñaba Jean Cocteau y la española. «El documental intenta reflejar la Marbella de ese Pueblo de Artistas, que se quedó en nada por la industrialización del turismo», asegura Juan Mata. De ahí, el equipo del documental quieren mostrar una comparación de «la Marbella que pudo haber sido y no fue, con la Marbella que ha sido».

«Con el documental pretendemos hacer visible la figura de Ana de Pombo, una gran desconocida para el público en general, y por otro lado también queremos reivindicar la Marbella cultural, la Marbella por la que abogaba Ana de Pombo, y las figuras que pasaron por la ciudad malagueña en ese periodo», afirma el director.

Juan Mata confiesa que la idea principal del documental giraba en torno a Jean Cocteau y su visita a Marbella en 1961. Sin embargo, descubrieron la figura de Ana de Pombo, y les cambió el rumbo del documental.

«A raíz de investigar la visita de Jean Cocteau en 1961 a Marbella, descubrimos el contacto que tenía en la ciudad: Ana de Pombo, una mujer innovadora que había trabajado para Coco Chanel, Paquin, o Eva Perón, entre otros», afirma Juan Mata. La gran trayectoria profesional de Ana de Pombo y sus diversos puestos de trabajo llamaron la atención de Juan Mata y del resto del equipo.«La visita de Cocteau a la localidad malagueña y su amistad con Ana de Pombo nos sirve como excusa para repasar la vida de la española», añade.

A través de entrevistas, el documental permitirá al espectador realizar un viaje por la vida de Ana de Pombo, y la Marbella de finales de los 50. La autora de la biografía de Ana de Pombo, algunos expertos en moda e historiadores son algunos de los perfiles profesionales que aportarán su testimonio en la obra audiovisual. «Vamos a tener distintos puntos de vista que conocen muy bien a Jean Cocteau, Ana de Pombo y Marbella», afirma Juan Mata.

A finales de este año, Juan Mata y el resto del equipo empezarán con la producción de Mi última condena (soledad y fracaso en la Costa del Sol), sin embargo la pandemia les ha paralizado y modificado fechas en varias ocasiones. A día de hoy, el documental se encuentra en proceso de financiación y participación. “Esperamos que alguna plataforma o televisión se una al proyecto para así poder emitir también por esa vía”, confiesa el director.

Mi última condena (soledad y fracaso en la Costa del Sol) verá la luz en 2022 en el Festival de Cine de Málaga, aunque después de su premiere viajará a los diferentes festivales de cine tanto nacionales como internacionales, llevando consigo el encanto de Ana de Pombo y esa Marbella que empezaba a surgir.