Antonio Banderas ha protagonizado hoy una entrevista en directo a través de las redes sociales sobre la próxima gala de los Premios Goya, que se celebra el próximo sábado en el Teatro del Soho CaixaBank. Banderas también ha respondido preguntas sobre su carrera artística. Entre otras cosas, ha avanzado en la próxima gala de los premios habrá actuaciones musicales, con orquesta y coro. Éstas son algunas de las preguntas y respuestas más interesantes de la charla.

¿A quién premiaría con un Goya simbólico?

A los que han estado en la primera línea del fuego contra el covid. A los sanitarios, que viven con la ilusión de poder rescatar a otras personas. Esa gente ha sido fundamental. Los aplausos deben seguir resonando cuando se haya diluido el coronavirus.

¿Es más difícil una gala en este contexto?

Este tipo de galas son muy difíciles, sobre todo si no tienes a la gente idónea alrededor. El Soho está respondiendo a la ocasión con un equipo pequeño. Sin ellos esto no sería imposible.

Este es un nuevo reto para Antonio Banderas.

Hemos tratado de hacer una gala que tenga mesura. Tendrá elegancia. Va a haber música... Tiene un halo... No tan festivo. El hecho de no tener a los compañeros contigo, a mí me hubiera encantado, pero hay que entender una cosa. Es una gala muy complicada por la gente que abarca. Una gala de este tipo no tiene nada que ver con ir al cine o ir al teatro, donde está todo más preparado. Aquí intervienen muchas personas. Al final, los Goya no son un espectáculo como los Globos de Oro, son más difíciles porque todo es en directo tal y como especifica la Academia de Cine. Este año hay una parte en directo y una parte pregrabada que nos va a permitir hacer cosas que no las podíamos hacer ahora. Cruzamos los dedos para que nos vaya bien.

¿Se considera un actor internacional?

Me considero un actor español. Pero soy un actor mundial porque he desarrollado una carrera en Hollywood. Ahora, eso es una marca. Los que hemos trabajado allí presencialmente llevamos ese halo contigo y la gente te asocia con ese mundo.

¿La decisión de saltar a EEUU fue algo que le propusieron?

El primer viaje a Los Ángeles fue con la nominación de Pedro Almodóvar a los Oscar, y conocí a mucha gente. Ellos decidieron integrarme en varios proyectos. Lo contemplé como una anomalía, lo que no sabía es que iba a tener continuidad. Y se unió un proyecto de vida personal. Me enamoré de una actriz y tuve una hija.

¿Qué personaje del cine clásico le gustaría haber interpretado?

Nunca sé contestar esa pregunta. 'Un tranvía llamado deseo', Stanley, porque es complejo. Pero hay otro personaje que me causó gran impresión, Atticus Ross, de 'Matar a un ruiseñor'. Vi la película de pequeño en TVE.

El Año Berlanga. También tenía un referente berlanguiano.

'Bienvenido Mr. Marshall'. Me encantaba la escena de los sueños. Ver a Pepe Isbert hablar en un inglés inventado, disfrazado de cowboy... Me meaba de la risa. Era una escena muy dulce. Me imagino que cuando lo hicieron se lo pasaron muy bien. Esa película siempre me ha provocado muchos escalofríos. Todos los personajes de Berlanga tienen esperanza.

¿Para cuándo otra película rodada en Málaga?

Tengo un proyecto que me está ocupando mucho tiempo, que es el Teatro del Soho. El teatro significó mis inicios en la actuación. Siempre pervivirá porque no hay nadie que sustituya a eso. El teatro tiene vida propia, por eso, le estoy dedicando tanto tiempo. Hay algún guion escrito que se desarrolla en Málaga. Me gustaría ponerme detrás de la cámara otra vez.

Solo un 8% de los actores en España viven de su profesión.

Lo que ocurre es que ese 8% es infinitamente mayor que el número de personas que trabajaba en la época cuando yo llegué a Madrid para ser actor. El mercado se ha ampliado. Las plataformas son las únicas que han crecido durante la pandemia. Están dando mucho trabajo. Aunque también se produce un 'efecto factoría' que da un poco de miedo, sobre todo a gente como yo, ya que me gusta la sala de cine. Ese romanticismo de la sala se está diluyendo. Pero sí que es cierto que las plataformas han dado más oportunidades para desarrollar carreras.

¿De dónde saca tanta energía?

De la certeza absoluta de que me voy a morir. De la relatividad de todo. Una de las mejores cosas que me pasó en mi vida fue el ataque al corazón. Me espoleó y me avisó que esto dura lo que dura. Lo que no quiero es estar muerto antes de morirme.

¿Qué película le apetece ver cuando tiene un mal día?

Cuando tengo un día malo me apetece ver películas malas (risas). Porque a veces las películas me agotan. Me apetece ver algo más banal.

¿Qué manejo hace de las redes sociales?

No son mi campo de batalla. Trato de mantener un perfil bajo. Hay determinadas cosas que prefiero guardarlas para mí. A pesar de reconocer que cuando eres una persona pública tienes que ceder parte de tu intimidad, hay cosas que me gusta preservar para mí.

¿Algún día le interesaría ser presidente de la Academia de Cine?

No. Es muy difícil. Es un puesto muy complicado. Afortunadamente no somos iguales todos en la Academia. Como debe de ser. Contentar a todos es muy difícil. Soy un firme defensor de Mariano Barroso, porque ha sabido salvaguardar con mucho celo la salud de las personas.