Desde su estreno en la Berlinale de 2020, dentro de la sección Generation, Las niñas no ha dejado de cosechar éxitos: Biznaga de Oro en el Festival de Málaga y premio a la mejor película en los Forqué y los Feroz, lo que le ha propulsado, con todo merecimiento, a la condición de gran revelación del cine español en un año lastrado por los estragos de la pandemia. Delicada reflexión en torno a la educación y el pensamiento aún retrógrado en la España del 92, la ópera prima de Pilar Palomero (Zaragoza, 1980) opta hoy a nueve premios Goya, entre ellos el de mejor película, mejor dirección novel. Llegar hasta aquí, sin embargo, no ha sido fácil: Palomero ha necesitado más de tres años de trabajo al límite para tirar adelante el proyecto.

Las niñas, de momento, no hace más que proporcionarle satisfacciones.

Más que nervios tengo ilusión... La verdad es que ha sido un año muy extraño, muy intenso, e intento huir del ruido, ir día a día...

Levantar el proyecto de Las niñas fue muy costoso, tanto en tiempo invertido como en esfuerzo personal. ¿Cree que habría sido más sencillo de no haber sido usted mujer?

Ha costado mucho, pero no creo que sea por haber sido una mujer; todas las primeras películas son complicadas de levantar, aunque sean pequeñas. En nuestro caso, hubo un año en el proyecto en el que recibíamos solo noes. Era catastrófico: nos decían que no en todas las ayudas que presentábamos. Hasta el punto de plantearte si lo que has hecho está mal, si no has sabido transmitir lo que querías hacer. Por eso, creo que hay que ser muy perseverante, no flaquear nunca. En mi caso concreto, me dejé la piel. Al final, valió la pena la lucha: fue increíble ver cómo la película que yo tenía en la cabeza iba tomando forma....

En los últimos tiempos, hemos vivido un pequeño boom en España de directoras noveles, ¿Cuál cree que es la razón?

Lo raro es que antes no hubiera más mujeres directoras. Yo siempre utilizo el mismo ejemplo, pero me parece que es muy ilustrativo. Yo estudié en la ECAM (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid) dirección de fotografía, y en la escuela, en mi especialidad, había el mismo número de hombres que de mujeres. Pero luego, al dar el salto al mundo laboral, yo veía que casi todo eran hombres. Había un desfase muy grande, así como una falta casi total de referentes femeninos.

Esto ha cambiado en los últimos tiempos...

Afortunadamente cada vez hay más referentes y más políticas de apoyo que han ayudado mucho a las mujeres que estábamos esperando a tener nuestra oportunidad. Es un efecto arrastre: cuantas más mujeres haya dirigiendo hoy, más mujeres habrá dirigiendo en el futuro. Aun así, no podemos engañarnos: queda mucho por recorrer.

Este año, sin ir más lejos, están nominadas dos realizadores de generaciones anteriores, Icíar Bollaín e Isabel Coixet.

Isabel e Icíar eran de los pocos nombres de mujeres españoles que se mencionaban en la escuela de cine cuando estudiaba. Creo que ellas lo tuvieron todavía más difícil que nosotras. Han ido haciendo camino. Y cada nombre ha contado: Josefina Molina, Pilar Miró... Ellas fueron marcando el camino en el pasado y creo que ahora las nuevas generaciones estamos preparadas para asaltar el terreno.

Esas directoras a las que menciona trabajaban aisladas, y ustedes lo hacen más en, digamos, comunidad.

Está ocurriendo algo que a mí me emociona mucho, que es sentir que formo parte de un colectivo, de una, como usted dice, comunidad. Llamarlo nueva ola es muy pretencioso, pero sí creo que hay un grupo de mujeres que estamos haciendo nuestra primera o segunda película a las que nos han abierto el camino esas directoras que están ya haciendo la tercera. Ha habido apoyo y complicidad entre nosotras. Sí, siento como que ha ocurrido algo...

Hablando de la segunda película, está ya embarcada en su preproducción. Sabemos que se titula La maternal y que también está centrada en el mundo adolescente, en este caso sobre una niña de 12 años que queda embarazada y da a luz a un niño, con todo lo que eso significa...

Ciertamente, comparte algunas similitudes con Las niñas, aunque tendrá un tono distinto. Me gustaría que, a pesar de ser un drama, tuviera un tono amable y luminoso. Pero el modo de hacerla será el mismo.