Antonio Banderas y María Casado, directores y presentadores de la gala de los XXXV Premios Goya, han recibido todo tipo de halagos por su ceremonia sobria, discreta y seria. Sin embargo, no han contado con el respaldo de los telespectadores: la emisión de la ceremonia logró una audiencia de 2.482.000 espectadores de audiencia media y 15,6 por ciento de cuota de pantalla, lo que la convierte en la menos vista de los últimos quince años, según datos de Kantar difundidos por Barlovento Comunicación.

En concreto, la gala de este año, en un evento híbrido, entre lo presencial y lo telemático, ha perdido más de un millón de espectadores respecto a la de 2020 (también celebrada en Málaga y presentada por Andreu Buenafuente y Silvia Abril), cuando consiguió una audiencia media de 3,6 millones de personas.

Los 2,4 millones de espectadores de este año suponen casi la mitad del récord registrado en la gala de los Goya en 2010, cuando consiguió una audiencia media de 4,6 millones de personas y una cuota de pantalla del 26,4%.

El minuto de oro de la gala de los Premios Goya 2021 se registró a las 22.43 horas con más de 2,7 millones de espectadores atentos a la gala, momento en que se anuncian los nominados al mejor cortometraje de ficción.

Asimismo, obtuvo una audiencia acumulada de más de 7 millones de espectadores, más de 5 puntos por encima de la media general de la cadena en el día.

La gala de los Goya logró sus mejores registros en mujeres, grupo de 13 a 64 años y en las regiones de Madrid, Andalucía, Murcia y Valencia.

Estaba claro que Banderas y Casado no lo tenían fácil: la pandemia impuso la prudencia y se decidió que sería una gala sin nominados, además de una con una nómina de invitados más que reducida (medio centenar) para entregar virtualmente los premios y protagonizar las actuaciones musicales.