El bombazo editorial del 2021 lo está protagonizando, una vez más, un joven malagueño que desde las ganas de atrapar al lector en alambicadas y emocionantes tramas consigue contar historias potentes y de hoy en día. Javier Castillo acaba de regresar a las librerías con su quinta novela, El juego del alma, en la que recupera a la periodista Miren Triggs, protagonista de su anterior libro, La chica de nieve. Aquí es el personaje principal de’ un thriller inquietante sobre la fe y el engaño, el amor y el dolor, una trama con, como es habitual en la obra de Castillo, sorpresas a la vuelta casi de cada página. Charlamos con el autor del millón de ejemplares, la revelación absoluta de la literatura comercial europea y el joven humilde y modesto con una intensa relación con sus lectores, al que le importa un bledo lo que piense de él la crítica.

 Ha vendido más de un millón de ejemplares con sus anteriores libros y ahora ha lanzado en tan sólo un día la segunda edición de El juego del alma. ¿Sigue abrumado por el éxito o se acostumbra uno? 

No me esperaba la acogida que están teniendo mis novelas y mucho menos este lanzamiento tan abrumador donde la gente se ha tirado a las calles y ha inundado las librerías para comprar El juego del alma. Ésta es la tirada más grande que hemos hecho y estamos todos que no nos los creemos. A la gente le está fascinando y eso es lo que uno quiere, es decir, que la gente encuentre en mis historias la competencia perfecta para todas esas series y películas que también nos atraen.

Para Miren, la protagonista de su última novela, el juego es importante y renunciará a todo por encontrar la verdad, pero ¿qué significa esto para usted, también lo haría?

Si en algún momento me encontrase en esa situación, claro que jugaría. A Miren, una vez que lo ha perdido, todo se le escapan su vida y su alma. No es capaz ni de querer, ni de sentir, ni de amar. Éste es su último salto: renuncia a todo a cambio de averiguar esa verdad con la esperanza de encontrarse con ella.

Vuelve a las desapariciones infantiles, a la religión… ¿Por qué le llaman tanto la atención estos asuntos?

En las novelas negras, puedes jugar con tres cosas: secuestros, desapariciones o asesinatos. Para mí las desapariciones tiene un componente mucho más poderoso porque siempre se crean historias inacabadas. La gente que sufre una desaparición, especialmente infantil, que es más dramática, se queda congelada en el tiempo porque es difícil pasar página. En un asesinato, sabes lo que ha pasado e incluso puedes conocer al culpable, pero en el caso de la desaparición todo genera mucha inquietud y a mí incluso me provoca curiosidad pensar cómo me enfrentaría a algo así. Como comentaba, la desaparición en muchos casos te deja congelado, en otros te destruye para siempre y en otros te hace alejarte y evadirte.

«Al final, cuando haces una cosa con ilusión, pasión y con garra, ya sea escribir una novela o tocar el piano, funciona»

La puerta de su despacho les sirve de mirilla a sus hijos y les permite verlo y reclamar su atención cuando está escribiendo. ¿Qué ha sido lo más duro para usted durante todos estos meses de confinamiento y de pandemia cuando trataba de avanzar con El juego del alma?

Yo creo que el organizarnos con los peques en casa. Vero, mi mujer, también trabaja y es algo que intentamos compaginar. La escritura requiere muchísima concentración y por ejemplo cuando estaba escribiendo algo de suspense, de repente mis hijos tocaban a la puerta, con una sonrisa, diciéndome que me habían hecho un dibujo. Entonces ahí, sales a jugar con ellos un rato y cortas esa tensión. Tengo que decir que esta novela la he escrito casi siempre durante la madrugada porque es cuando me podía concentrar en esas emociones oscuras que la novela requería. Durante esas horas todo estaba en silencio y no resonaba esa felicidad de los peques. Así era más fácil meterme en el mundo de la tristeza y de la rabia.

Las historias y la vida que les da a los personajes de sus novelas ocurren de forma paralela a su día a día con sus familiares y amigos. ¿Se ha sentido atrapado por alguna escena o personaje?

En la época de escritura 100%, cuando ya estoy cerca de entregar la novela, me vuelvo muy abstraído de todo: respondo en monosílabos cuando me preguntan mi mujer o mis amigos y estoy como en mi propio mundo donde analizo cada personaje, cómo se mueve, qué miedos tiene, cómo los afronta... He pasado mucho tiempo intentando comprender lo que quería escribir de Miren y al final ha quedado ese personaje tan poderoso que yo creo que me llevo para siempre. 

Su mayor crítico es su abuela, dice usted, pero ¿quién es su mayor fuente de inspiración?

Mi entorno muy cercano: mi mujer, mis hijos, mis amigos… Ellos me ayudan mucho a comprender cómo cada uno afronta las cosas. De mis peques aprendo las emociones primarias, las que no están desvirtuadas por nada, y eso te lo enseña el tenerlos cerca. Además, hago mucha investigación de noticias reales e intento buscar la psicología de las cosas en todas partes.

¿Cuál es el secreto para mantener al lector en tensión?

Yo creo que se trata de tener ilusión y pasión por lo que uno hace ya sea tocar el piano, escribir o cualquier otra cosa. Al final, cuando lo haces con esa garra, funciona. Te sale de verdad y cada vez vas mejorando y probando. Con El juego del alma la gente va a encontrar una novela muy emocionante y con muchísimos giros. Es como una vuelta de tuerca a todo lo que he escrito, pero con una trama apabullante y arrolladora. 

Ha sorprendido a sus seguidores con historias que inventaba en hoteles como el de Santiago de Compostela tras llegar de una de sus firmas. 

Es que cuando llegaba de las firmas no podía dormir. Estaba totalmente desvelado y con una adrenalina de 1.000 por hora. Lo que más me nacía en ese momento era escribir o hacer algo divertido. 

El escritor malagueño Javier Castillo. Suma de Letras

¿Tiene usted algún miedo en el mundillo literario o es un ámbito que le trae sin mayor cuidado?

No tengo ningún miedo en el mundo literario. Uno intenta ir con pies de plomo e ir jugando con las historias. Yo creo que en cada novela tienes que escribir el mejor libro, tienes que sorprender y entusiasmar a la gente. Si llegara el momento en el que dejara de sorprender y de publicar en una editorial, seguiría haciendo lo que hago independientemente de que la gente me lea o no. Porque siempre me ha apasionado este mundo de la creatividad y sé que voy a seguir siendo completamente feliz escribiendo ya sea como hobby o como profesión. 

Trata de que cada libro que escribe sea mejor que el anterior y de sorprender a sus seguidores, pero ¿de qué forma le han sorprendido ellos a usted?

Cuando mucha gente me escribe diciéndome: «Oye, Javier, ¿me podrías escribir esta palabra con tu letra que me la voy a tatuar?». Me parece alucinante. Luego también hay historias de personas que me han leído en circunstancias peculiares como en el hospital con el Covid o en la habitación en la que han hecho cuarentena cuando su familia estaba contagiada. Este tipo de situaciones me llegan muchísimo y me emociona poder acompañar a gente en esos momentos.

En la presentación de su libro, habló de la sensación que le producía entrar a una librería y encontrarse una estantería llena con sus novelas, pero ¿qué sintió al ver El juego del alma en la pantalla gigante de El Corte Inglés de Málaga?

Fue increíble porque la verdad es que no me lo esperaba. Sabía que habían hecho una campaña en la pantalla, pero eso es como un carrusel de videos que sale y para que coincidas en el momento exacto es casi imposible. Pasábamos con el coche por allí, se puso el semáforo en rojo y verlo fue impresionante. Abruma mucho el hecho de que mis novelas acaben teniendo tal repercusión de que lleguen a esas pantallas con mi cara gigante.