Finiquitado con nota el desafío de presentar los Goya de las mascarillas, del teatro vacío, sin invitados, y las conexiones telemáticas, Antonio Banderas anda ahora, cómo no, enfrascado en otro reto: el segundo musical propio de su Teatro del Soho CaixaBank, Company, pieza maestra del quizás el autor del género más celebrado de todos, Stephen Sondheim. Banderas y los suyos (repite el elenco de A Chorus Line, nutrido grupo de jóvenes cuya proyección fue detenida lamentablemente por la irrupción del coronavirus, y, por tanto, la cancelación de buena parte de la gira del show) trabajan a destajo para poder estrenar, si las condiciones sanitarias lo permiten, el próximo mes de octubre.

Banderas dio orden al equipo que le rodea de que le reservaran ocho meses en su agenda para poder levantar Company y en ello está. El proceso está siendo bastante más creativo que la adaptación de ‘A Chorus Line’: «Los titulares de los derechos de A Chorus Line no permiten que se hagan variaciones en prácticamente ningún aspecto en relación con la producción original.No podíamos cambiar ni una coma. Para Company todo va a ser muy distinto: Stephen Sondheim quiere ver siempre nuevas versiones de su obra, tanto que no podemos copiar ninguno de los montajes que ya se han hecho. Tenemos que producir el nuestro propio. Y eso es justo lo que vamos a hacer».

¿Y cómo se plantea Antonio su propio Company? «Quiero que sea como una visión retrospectiva. Un flashback, quizás un sueño de su protagonista, Bobby, que revisita a sus locos amigos viajando atrás, hasta los años 70, desde donde la distancia temporal le hace ser testigo de lo que en otra época fueron sus contradicciones, su miedos, sus amores y desamores, ahora confrontados desde su soledad elegida, abrazado a la idea de estar vivo... ... y con la certeza del paso implacable e inexorable del tiempo y la proximidad de... Ella», ha tuiteado el malagueño.

Como habrán podido imaginar, esto no es cancioncillas pegadizas y bailoteos espectaculares. Nunca lo es con Sondheim. Aquí, un grupo de amigos organizan una fiesta de cumpleaños sorpresa a Bobby, el único de todos que no está casado. El show es una sucesión de flashbacks que revelan los vínculos entre todos los personajes y reflexiona sobre el amor, la soledad, la amistad, etc. O sea, las cosas que verdaderamente nos preocupan. Company es uno de los primeros musicales que llevaron a Broadway asuntos hondos, personales, maduros, lejos de espectacularidades y evasiones. Famosa es la frase de Sondheim antes del estreno: «Broadway ha sido apoyado durante muchos años por personas de clase media alta con problemas de clase media alta; personas que de verdad quieren escapar de ese mundo cuando van al teatro... Y aquí con Company estamos de traérselo de vuelta y ponérselo a la cara».

Antonio Banderas y Stephen Sondheim, perfecta compañía

Antonio Banderas comparte con Sondheim la visión poco acomodaticia del musical, un género que lleva años viviendo una edad de oro más comercial que creativa: demasiadas adaptaciones de películas populares, demasiados refritos de iconos ultraconocidos... El malagueño planteó los montajes propios del Teatro del Soho CaixaBank desde otras aristas. Muchos esperaban que el Teatro del Soho CaixaBank iba a abrir con Zorba El Griego, uno de esos innumerables proyectos que duermen en los (imaginamos) gigantescos cajones del despacho de Antonio Banderas. Pero prefirió la apuesta por A Chorus Line: musical de musicales, polifonía sobre la cotidianidad de los que jamás saldrán en los carteles de los shows que, sin embargo, contribuyen decisivamente a levantar. Estuvo inteligente Banderas cuando eligió el musical de, entre otros, Michael Bennett y Marvin Hamlisch: ¿qué mejor pieza que ésta para iniciar un proyecto que pretende abrazar el teatro desde dentro, como experiencia y educación, no sólo como arte que contemplar y aplaudir?

El 26 de abril de 1970, o sea, hace más de medio siglo, Stephen Sondheim (a sus 90 años sigue al pie del cañón, instalado en su aura legendaria, absolutamente individual y revolucionaria) estrenó Company Críticas inmejorables («Sondheim mira directamente a los ojos de la sociedad antes de escupir en ellos», se leyó en una de Walter Kerr), premios Tony y, por encima de todo, ese Being alive con ese estribillo tan perfecto: «Alguien que te llene de amor/Alguien que te obligue a preocuparte/Alguien que siempre estará allí/Tan asustado como tú/De estar vivo». Y citas para el recuerdo, como ésta: «No tengas miedo a que no sea perfecto. La única cosa de la que tener miedo es a que no sea». Una frase que quien conozca algo a Antonio Banderas sabrá que podría haberla escrito él mismo.