Por las aulas del IES Nuestra Señora de la Victoria (Martiricos) de Málaga pasaron ilustres como Vicente Aleixandre, Pablo Picasso, Severo Ochoa, José Ortega y Gasset, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados. Imagínense la de tesoros documentales que pueden encontrarse en el archivo histórico del centro escolar, un catálogo verdaderamente inagotable. Sus responsables acaban de anunciar el hallazgo de papeles fundamentales relacionados con Prados, de actualidad al ser nombrado por la Junta de Andalucía Autor del Año 2021; entre ellos, el primer manuscrito del autor y un dibujo de su puño y letra a modo de exlibris. Presentarán todo el acervo documental el próximo 30 de abril.

Seguro que el descubrimiento servirá para saber más de un autor más nombrado que conocido en su propia tierra, uno de los miembros más destacados de la Generación del 27. Emilio Prados Such (Málaga, 1899- Ciudad de México, 1962) fue muchos pero uno solo: el jubiloso andaluz de la revista Litoral, el ardoroso combatiente, el poeta comprometido, interesado por el surrealismo bretoniano en lo que tiene de compromiso social y político y el poeta del exilio que, en México, oyera la voz deDios. Fue Prados «un poeta de la muerte», como le consideró María Zambrano, responsable de una lírica filosófica tan inspirada en el romanticismo alemán como en el cancionero popular. Murió en el exilio, como tantos autores de su generación. Hoy, su tierra («El mar por mí ha nacido / y al sol del mar mi soledad se acoge») debe conocerlo mucho más.