Durante estos meses de pandemia, la lectura se ha convertido en el motor de vida para muchos ciudadanos, hay quienes han retomado este hábito olvidado y hay otros que se han puesto a buscar esa historia que dejaron a medias porque no tenían tiempo. Un año después, las cifras corroboran lo que los profesionales de este sector vaticinaban: un incremento del número de lectores frecuentes. En la actualidad, el 52,7% de la población mayor de 14 años lee libros semanalmente, aunque sin olvidar que el 36% de los españoles continúa sin leer nada, según el informe anual sobre Hábitos de Lectura y Compra de Libros que realiza la Federación en colaboración con el Ministerio de Cultura y Deporte y con el apoyo de CEDRO.

Meses de frustración, librerías cerradas, historias que no ven la luz y escritores angustiados han sido algunos de los episodios que se han vivido a lo largo de este tiempo. A pesar de ello, el 81% de los encuestados del informe consideran que la lectura les ha ayudado a llevar mejor la situación durante el confinamiento. «La lectura le ha permitido a la gente viajar a través de los libros. Es verdad que incluso tenemos clientela nueva que ha cambiado sus hábitos y ha pasado por aquí», manifiesta Cuqui Bravo, dueña de la librería Mapas y Compañía. Del mismo modo, el descenso de la oferta cultural ha sido otro de los condicionantes que ha reavivado este sector. «Muchos malagueños han dejado de gastar su dinero en entradas de cine o conciertos para comprar libros», explica Enrique del Río, propietario de la librería Ancora.

Aunque muchas librerías han tenido que echar el cierre de sus negocios, otras se han adaptado a la situación y han mejorado incluso sus índices de ventas. «En las librerías han bajado los ingresos igual que en el resto de establecimientos; sin embargo, hemos sufrido menos pérdidas al ser considerados como servicios esenciales. Lo que está claro es que el libro ha sido una compañía para muchas personas y gracias a ello la caída no ha sido tan abismal», comenta Jesús Otaola, responsable de la librería Proteo-Prometeo.

Son varias fases por las que han tenido que pasar estos locales durante el largo año del coronavirus en nuestra vidas: «Nosotros al principio abrimos mediante citas previas y nos organizamos bien. Después, cumpliendo con las medidas de seguridad todo ha seguido su curso e incluso ha habido momentos en los que se ha facturado más de lo habitual», describe Enrique del Río.

Concretamente el 51,7% de la población compró un libro en 2020 y el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros manifiesta que las librerías son los lugares preferidos por los lectores para adquirir sus ejemplares (seguido de la vía online). «Desde que reabrimos nuestras puertas, el 18 de mayo de 2020, llegaron muchísimas personas con lágrimas en los ojos diciéndonos que era el primer sitio que querían visitar cuando pudieran salir a la calle», recuerda Cuqui Bravo. Y es que el trato entre el librero y el lector es especial: no es lo mismo comprar un libro a ciegas que recibir las recomendaciones y los consejos de un experto en la materia. «El teléfono no ha parado de sonar durante todo este tiempo. La gente llamaba para preguntar si había libros concretos o si podían ser enviados a su casas», recuerda Jesús Otaola.

Clientes

El apoyo continuo de los clientes ha sido un pilar fundamental para todos ellos. «Tenemos clientela tradicional de toda la vida y estamos muy agradecidos y emocionados por esa acogida. Esta librería es un punto de encuentro formado por una gran familia», explica Cuqui Bravo. Durante estos meses, hay algunos libreros que decidieron llevar a cabo estrategias que les permitieran reinventarse y unirse al cambio. «A través de la página web Todos tus libros organizamos la compra de vales regalo. Esta consistía en que si un lector compraba un vale durante el confinamiento, se comprometía a canjearlo una vez que las librerías estuvieran abiertas, sin saber la fecha exacta. La respuesta de nuestra clientela fue excepcional. Aparte nosotros tenemos cuentas de librería y aunque estuvimos cerrados, todos nuestros clientes han seguido pagando esas cuotas», agradece Jesús Otaola.

Con motivo de la celebración, hoy, del Día del Libro, esperan que se note una gran afluencia de gente, pero siempre respetando las medidas impuestas. “Simplemente con poner los pies dentro de una librería ya es apoyo más que suficiente. Encima si compran o regalan un libro ya sería espectacular. Les diría a los malagueños que ahora son ellos los que tienen que acompañar en este día a los libros al igual que ellos han estado presentes en sus momentos más difíciles», expresan desde la librería Proteo-Prometeo. Si las condiciones meteorológicas acompañan, se celebrará este día en la Alameda el 23 y 24 abril donde habrá presentaciones, firmas, lecturas y puestos con librerías de la ciudad. «Nosotros fomentamos que la gente visite las librerías por lo que no estaremos presentes en estos puestos. No nos podemos llevar a una mesa tan solo 20 títulos. En la librería, te vamos a enseñar todo lo que tenemos y puede que vengas alomejor con una idea y te vayas con otra», avanza Cuqui Bravo.

La importancia de la lectura es evidente y estas citas siguen siendo necesarios a día de hoy para recordarle a la sociedad que lo que te aporta un buen libro es difícil de conseguir por otras vías. «Estamos cansados de tanta pantalla digital y un libro te lo puedes llevar a donde quieras; el hecho de pasar las páginas, tocar ese papel y olerlo no es comparable con nada», reconoce Cuqui.