Un hecho real, la derogación de la doctrina Parot en el 2013, sirve como punto de partida a la historia de ficción que plantea la nueva serie española de Amazon Prime Video Parot, que llega a la plataforma hoy. La prolífica Adriana Ugarte interpreta a una policía que tiene que encontrar al asesino que está matando a los violadores, terroristas y pederastas que salieron en libertad gracias a la reducción de sus condenas que propició el cambio de jurisprudencia, uno de los cuales la agredió sexualmente a ella. El tema de fondo de este thriller, si es justa la justicia, le es muy próximo a la actriz, ya que proviene de una familia de abogados. En el reparto de Parot figuran nombres como Blanca Portillo, que da vida a una terapeuta, madre de la protagonista; Ivan Massagué, su violador, y Javier Albalá, uno de sus compañeros en la comisaría.

¿Puede entender la decisión que toma el asesino en esta serie de tomarse la justicia por su mano para acabar con la vida de presos que se libraron de la cárcel gracias a una carambola judicial?

A estas alturas de mi vida, cada vez trato de juzgar menos y entiendo más que todo es posible. Desgraciadamente, la historia nos enseña que en este mundo caben todo tipo de personalidades y hechos más o menos aberrantes. No me sorprende que existan, otra cosa es que los comparta.

Su personaje, Isabel, arrastra el trauma de la violación que sufrió cuando tenía 16 años. ¿Se asesoró para interpretarla?

Estuve documentándome durante todo el rodaje a través de entrevistas con personas que habían sufrido abusos y con terapeutas. Me interesaba ver cómo puede evolucionar la víctima y cómo puede abordar sus relaciones en el futuro.

¿Cómo fue el rodaje de la escena en sí?

Fue duro. No solo para mí, sino para todo el equipo. Aunque uno esté acostumbrado y sepa que es ficción, sentirte tan desarmada con alguien tan fuerte encima hace que llegue un punto en el que desconectas y se produzca algo tan común en las mujeres violadas como es la disociación. El cuerpo se mantiene donde está, pero la mente no está presente. Y lo malo es que esa disociación enraíce en tu vida.

Eso es lo que le pasa a su personaje.

Vive como un robot, sirviendo al sistema como la mejor de las policías pero siendo una mujer profundamente quebrada e infeliz porque es incapaz de gestionar el drama de su adolescencia.

Isabel, sin embargo, no se presenta como una víctima, sino como una mujer dedicada a su trabajo y a su hija.

Ni siquiera da pie al trauma, a reconocer lo que le ha pasado. Pero las personas que asumen y gestionan su dolor, que hablan de él, yo no creo que se estén victimizando. Está bien que la sociedad reconozca que hay víctimas, y eso no significa victimizarlas. A veces me da miedo que, con estas cosas, parezca positivo ir de fuerte y, en el caso de mi personaje, ese es su problema y le aboca a una vida absolutamente infeliz y carente de sentido. Reconocer que has sido víctima de algo tan terrible puede sanarte.

¿Le interesó también esta serie porque se debate sobre la justicia, perteneciendo usted a una familia de juristas?

No estudié Derecho porque me decanté por otra carrera pero, a día de hoy, es una carrera que me gusta. Lo he tenido en casa y mi padre, mi madre, mi hermano, mi cuñada y algunos tíos se dedican a ello. Es verdad que al haberlo tenido tan cerca hay algo familiar que me motivó un poco.

¿A raíz de Parot se ha planteado si la justicia es justa?

¡Claro! Esa es la pregunta maravillosa que arroja la serie, el enfrentamiento entre justicia y ética. Además, es una cuestión filosófica desde los griegos. ‘Parot’ es una oportunidad para abrir un debate muy enriquecedor entre diferentes puntos de vista, muy lícitos todos.