Desde 2012 va a un libro por año, ya son 10 contando el doblete en 2018... ¿Es un reto para usted?

No es un reto, pero ha dado la casualidad y cada año digo: «Este año no voy a escribir». Y por lo que sea de repente me encuentro otra vez con un proyecto entre manos. Ahora la verdad es que, antes de publicar este último, Somos Fuerza, mi idea era haber descansado un poquito más de escribir, pero claro como vino la pandemia y eran circunstancias tan especial pues los editores me propusieron hacer algo sobre resiliencia. .

Es una polímata: terapias, talleres, libros, conferencias, contenido en redes, ahora teatro.. ¿Encuentra tiempo de autocuidado en su día a día?

Yo encuentro el tiempo para mí desde hace bastante, soy una persona muy coherente con todo lo que proyecto y cuando predico el tiempo de tener un rato de lectura, de meditar o de hacer deporte trato de hacerlo para mí. Me ha costado porque he trabajado muchísimas horas y durante la pandemia monté ya un equipo de trabajo. Antes estaba yo sola y durante el confinamiento hemos tenido trabajando a 20 personas, eso de delegar es algo muy importante. Delego en la gente que tengo muchísima confianza, luego me parece importante priorizar y saber decir que no a proyectos que me parecen interesantes pero que quizás no puedo abarcar. Por ejemplo, la terapia. Yo he dejado de hacer terapia, tengo 12 psicólogos en la consulta que hacen terapia, pero yo no hago, salvo una terapia en grupo gratuita que hago como proyecto solidario. Me he decantado por la divulgación.

El capítulo cuatro de Somos Fuerza se titula Cómo cambiaría tu vida si aceptaras la situación. ¿Cómo cree que afecta la negación de las circunstancias a las personas?

Cuando tú niegas una circunstancia no puedes meter mano, o sea, la capacidad que las personas tenemos de poder cambiar pasa por que aceptes aquello que no puedes controlar. Aquello de lo que no te puedes ocupar, somos muy reacios a aceptar porque es asumir que hay veces que hemos perdido y no nos gusta perder en la parte injusta de la vida. Hay esa creencia equivocada de que si eres una buena persona la vida te va a traer cosas buenas, pero no es verdad, porque la vida juega a los dados y no siempre recoges lo que siembras. Aceptar eso cuesta, pero si no lo haces no avanzas. Si no avanzas te quedas en ese punto que yo llamo draque, drama/queja. Cuando mi cerebro solo le da vueltas a la queja soy incapaz de orientarme hacia las soluciones.

Ha mencionado que tiene un grupo de terapia gratuito semanal. Como psicóloga clínica, ¿cree que son necesarias más plazas de salud mental en la sanidad pública?

Por supuesto, la psicología todavía no tiene hueco suficiente en la seguridad social, yo entiendo que los presupuestos son un obstáculos, pero para que hagamos bien nuestro trabajo necesitamos tiempo. La psicología necesita una escucha activa y un tiempo. Al final la gente busca la psicología de manera privada y no todo el mundo se lo puede permitir. Nosotros además de esta terapia gratuita de los viernes, hemos abierto otra vía que son las terapias 10x10, en las que a un precio asequible, trabajamos en grupo, con 10 personas a la vez durante 10 sesiones. Durante esa hora y media te da tiempo a empatizar, a veces simplemente con escuchar que hay más personas en tu situación te alivias.

Últimamente el intrusismo laboral está aumentando en el ámbito de la psicología, ¿qué opinión le merece el coaching?

El coaching no es psicología, es un asesoramiento. Yo creo que si se utiliza de manera adecuada para la finalidad que tiene habrá coachs buenos y malos, como en todo. En los cursos de coaching te enseñan a guiar, pero no te enseñan neurociencia.

En el último capítulo del libro habla de los valores, ¿son la gratitud, la compasión y la paciencia las virtudes que las personas necesitamos incluir en su vida?

Yo creo que la vida va de valores, cuando conseguimos vivir de manera coherente con nuestros valores es cuando alcanzamos la paz. La gratitud, la benevolencia y la paciencia son esenciales para relacionarnos de manera amable con las personas, pero también con nosotros mismos. Ahora hay una tiranía en las redes sociales de yo, mí, me, conmigo, me parece desacertado y lleva a la gente a mucha confusión. Tenemos que trasladar a la población, sobre todo a las mujeres, que tienen que autocuidarse, escuchar su cuerpo, pero que en ningún caso podemos abandonar el querer darnos a los demás. No le puedes trasladar a alguien que no va a querer a los demás hasta que no se quiera, es mentira, nuestras abuelas que no tenían estos mensajes nos han sabido querer a su manera. Es importante cuidarnos, pero si hay una persona que no se quiere no significa que no sepa querer a los demás.