El director mexicano Carlos Cuarón presentó este sábado en el concurso grande del Festival de Málaga Amalgama, una «comedia de dolor» protagonizada por cuatro dentistas, una isla paradisiaca del Caribe y un buen puñado de conflictos y dilemas sentimentales.

La cinta del hermano de Alfonso Cuarón (Gravity, Hijos de los hombres y Roma, en su filmografía) parte como un vodevilesco enredo sobre tensiones sexuales para, finalmente, obligar a sus personajes a afrontar sus debilidades, su inmadurez emocional y tomar decisiones trascendentales (fundamentalmente, basadas en «superar el ego») aunque siempre alejándose el director de un tono grave, importante.

Cuatro dentistas, tres hombres y una mujer, se encuentran en un congreso en la Riviera Maya. Ellos la desean, pero ella tiene algo más en mente. Todos huyen de su propia historia de dolor. Y pasan juntos un enloquecido fin de semana de celos, envidia y excesos en una minúscula isla del Caribe que marcará sus vidas.

Amalgama es un material de restauración de dientes afectados por caries; una palabra perfecta para titular de manera «orgánica» la película, centrada en mostrar conflictos humanos variados y todo tipo de debilidades en nuestros comportamientos. «Escogí la profesión de dentistas para los protagonistas porque tendemos a asociar a los dentistas con el dolor, y la obra habla principalmente de dolor», explicó el realizador.

Pieza de cámara

Amalgama es una pieza de cámara: cuatro personajes en, prácticamente, una sola localización. Muy teatral, por tanto. «Desde el principio me di cuenta de que era una pieza muy teatral. Con el cine, el contexto se enriquece más fácilmente que en el teatro», señaló Cuarón, quien compartió su deseo de llevar en un futuro este filme a escena: «Ojalá presentarla aquí en el Teatro Cervantes y con el mismo reparto».

La cinta de Carlos Cuarón, que estuvo nominado al Oscar al mejor guion original por Y tu mamá también, se organiza en torno a numerosos planos secuencia para acercarse a los actores, sin ambages: «El cine utiliza la edición muchas veces para corregir errores, y con el plano secuencia lo bueno y lo malo está ahí. Se lo comuniqué a los actores desde los ensayos y se subieron a la idea con mucha pasión. Afortunadamente, la química entre ellos surgió».