Cuando uno se acerca a una película supuestamente especial siempre acecha el mismo peligro: algunas películas supuestamente especiales fardan demasiado de una supuesta singularidad que, al final, no lo es tal, o sólo lo es de carácter epidérmico, postizo. Destello bravío, desde su mismo título, desde su mismo cartel, exhibe orgullosa sus ganas de descolocar al potencial espectador, y me parece estupendo. Pero otra cosa es lo que encontramos al deshacer el envoltorio de peculiaridad. Y hay varios problemas, notables, en el debut de Ainhoa Rodríguez.

Vamos con lo positivo: me interesa cómo la directora sublima personajes e historias que suelen ser abordados desde una mirada documental o, digamos, más directa, para crear, a través de un intrincado conjunto de símbolos, la completa cosmología de un pueblo. Persigue, y en bastantes momentos logra, aprehender el misterio, la bruma y la magia, a veces torva, que reside en una aldea como la de la película. Y lo hace a través de una serie de instantáneas, que vetan los movimientos de cámara y que dibujan con paciencia y rigor la extrañeza de un universo reconocible pero a la vez raro. Afortunadamente, qué alivio, no hay aquí ese rollo lírico y poético que nos endilgan tantos relatos sobre la vida rural.

¿Dónde radica entonces el gran pero que le pongo a 'Destello bravío'? Lo que se cuenta, ese retablo de vidas de mujer en un despiadado entorno rural y a las que el patriarcado y sus alrededores han negado sistemáticamente la posibilidad del placer y la autonomía, no resulta especialmente interesante sino, incluso, convencional. Como decía, el juego parte precisamente de eso, de abordar peripecias más o menos convencionales aunque desde lo arcano y el subconsciente, pero algunas escenas (por ejemplo, la del recuerdo del pánico doméstico por un padre abusador) demuestran que mirar lo de siempre cabeza abajo no lo convierte en algo más interesante. Y así especulo si, en realidad, la bruma que vemos proviene de una máquina de hielo seco en lugar de una mirada que comunica un asombro genuino. Por eso, a mí esa secuencia de la que tanto se habla, la que convierte una apacible tarde de té y pastas en un celebración del placer femenino, me recuerda más a un videoclip de una banda de indie español (hay otra escena, la de la masturbación de una senior, que sí está ambientada por una banda de indie español) que ha contratado a un realizador avezado y con ganas de sorprender que a un momento arrancado del inconsciente.

Ficha técnica de Destello Bravío

  • Dirección: Ainhoa Rodríguez
  • Intérpretes: Guadalupe Gutiérrez, Carmen Valverde, Isabel María Mendoza