Dentro de una de las secciones clásicas del Festival de Málaga, 5 minutos de cine (ahora bajo la denominación Neocine-Málaga), que acoge presentaciones de títulos en distintas faces de producción, ayer le tocó el turno a Alegría, la esperada opera prima de Violeta Salama con la aportación de la malagueña Isa Sánchez como coguionista del filme.

Inspirada en su propia historia personal, Salama quiere mostrar una mirada diferente, mágica y luminosa sobre Melilla, la ciudad en la que pasó su niñez, pero, de alguna manera, indirecta, reflejando los problemas vividos hace unas semanas en Ceuta: «En una fase del proyecto yo tenía que explicarle a todo el mundo qué era Melilla. Ceuta y Melilla son ciudades diferentes, ciudades de paso. Lo de Ceuta pasó durante el montaje de la película y en realidad esas imágenes estaban explicando todo aquello que yo estaba contando en la película», nos cuenta la realizadora, quien también dice haber mostrado una Melilla «bonita y moderna».

Alegría busca transitar entre lo autoral y lo comercial. «Yo tengo una película de autor, de personajes potentes femeninos pero no acaba mal. Muchas veces parece que un final feliz te aleja del cine de autor. Yo no quería sacrificar ni mi autoría ni mi final feliz pues como consumidora de cine me encanta un buen final feliz. El objetivo de Alegría es llegar a todo el mundo». Normal que no quisiera comprometer la historia, porque es su historia, la de ella y su familia: «Todos han estado de alguna manera u otra ligados a la película. Tenía miedo, no sabía cómo iban a reaccionar, pero, al final, la película les ha removido, les ha tocado y eso es muy importante para mí». Como ha sido importante el reparto internacional del filme, con nombres como los de Celia Suárez, Leonardo Sbaraglia y Sarah Perles, entre otras (a destacar la presencia de la malagueña Mara Guil): «Cuando los conocí a todos tuve que reescribir todas esas cosas que estaban aportando a sus personajes y volví a reescribirlos».