¿Un honor competir en Málaga?

Nos hizo mucha ilusión porque todos sabemos lo complicado que es resaltar entre más de cuatrocientas películas enviadas en un festival tan potente como éste. Que Live is life se cuele en la Sección Oficial es una alegría y honor. Yo había venido aquí a presentar en la sección 5 minutos de cine El desconocido y La sombra de la ley y ahora me han dejado poner ciento quince.

La película bebe de obras de aventuras como Cuenta conmigo o Los Goonies aunque usted mantiene un poso dramático en la historia que se equilibra a partes iguales con los distintos géneros. ¿Cómo se planea contar algo así?

Eso es un reto. Cuando me llega el guion de Albert Espinosa la película es un drama, no tenía aventura. Hablé con los jefes del proyecto y les dije: «Os habéis equivocado de director. Yo hago películas de tiros y persecuciones». Pero ellos decidieron llevarla a mi terreno y me dieron toda la libertad para hacerlo. Una circunstancia personal también me llevó a este proyecto: mi madre me animó a hacerla antes de morir. Y se la he terminado dedicando. Le estoy eternamente agradecido por sus palabras; ojalá le hubiera hecho caso en otras muchas cosas...

¿Cómo se entra en el mundo de alguien con una sensibilidad tan especial como Albert Espinosa?

Al principio tenía ciertas reticencias porque Albert y yo no tenemos nada que ver: yo soy más áspero, él es más intenso. Si me tengo que llevar la película a mi terreno me tengo que llevar a los personajes también, no puedo defender algo que no siento. Le dije a Albert que tenía que meter aventuras, peripecias, acción; los protagonistas tenían que hacer cosas de chavales.... Afortunadamente, Albert lo entendió todo desde el principio. Influye que, aunque somos muy diferentes, los dos tenemos casi la misma edad, las mismas referencias de vida...

Ha trabajado por primera vez con adolescentes. ¿Qué tal?

Duro. Yo hice El desconocido con dos niños pequeños pero está Luis Tosar, y Tosar es Tosar. Pero con estos cinco ha sido muy diferente, porque estaban sumergidos de lleno en la edad del pavo. Algunos días venían cansados y otros con mucha energía. Equilibrar estas cinco fuerzas de la naturaleza ha sido el trabajo de dirección más duro que he hecho en mi vida y no creo que me vuelva a ver en otra así. Ellos son muy diferentes a los personajes: cero emotivos, cero expresivos, contestaciones monosilábicas pero muy profesionales. Y muy majos.

¿Ha hecho la película que ha querido?

Sí, y creo que se nota en la pantalla. Es una película muy personal. Creo que debemos recuperar esas obras de entretenimiento familiar que te cuenten bien una historia, para todos los públicos y que puedas ir al cine con toda la familia a verlas, aún sabiendo que no ganarán en Cannes o harán una gran taquilla.