Hombre muerto no sabe vivir

Dirección: Ezekiel Montes 

Intérpretes: Antonio Dechent, Rubén Ochandiano, Nancho Novo, Paco Tous, Jesús Castro

Ruben Ochandiano preguntaba en rueda de prensa ¿qué era un pitón? Todos respondieron rápidamente pero fue la voz de su director, Ezekiel Montes, la que explicó más que el concepto en sí del objeto el uso del mismo en sus diferentes vertientes. Pues así es el cine de Ezekiel. Una película que pone de manifiesto el uso que dan las distintas capas sociales sobre la utilización de la camaradería más que pararse en definir en esencia su significado.

No hay un solo segundo en el metraje de 'Hombre muerto no sabe vivir' en el que no quede explícito que la vida es violencia. Tanto en la oscuridad eterna en la que bagan sus protagonistas, tanto de día como de noche, como la incapacidad de interactuar de ninguno de sus personajes con otros ajenos a la trama, sin ni siquiera dar al espectador un momento donde este grupo de bestias encadenadas a su sino pueda mostrarnos un atisbo de humanidad. Nada de eso. En el universo de 'Hombre muerto…' no hay espacio para la salvación.  

La película de Ezekiel Montes es un ejercicio de autoría poco habitual: sin apenas financiación pero con un reparto de lujo, filmada en Málaga y perteneciendo a un género que pide una puesta en escena con grados distintos y más espectaculares que los demás. 

Entonces, ¿qué es un pitón? Es un candado, un enorme brazo de hierro que agarrado a la rueda de una moto hace más difícil su hurto. También en un momento de singular peligro puede utilizarse como una porra elástica capaz de hacer daño, mucho daño. ¿Y qué es el cine? Un arte de masas, popular; sus obras están hechas para ser exhibidas a la mayor audiencia posible; también un arte grupal, colectivo: sin lugar a dudas el mayor de los retos de una película es buscar a un buen grupo humano con el que emprender un viaje único. Porque cada película es única. Sin la ayuda de grandes productoras, ni siquiera la del ICAA, Canal Sur o demás televisiones generalistas, 'Hombre muerto no sabe vivir' pone de manifiesto la importancia del cine de autor en la actualidad pero también lo necesario y fácil que es hacer cine siempre que te apoyen los que te tengan que apoyar. En definitiva, utilizar la seguridad y el respaldo de un buen pitón y cambiar su uso en forma de crítica al sistema de ayudas, producción y reutilizarlo a favor de obra puede ser viable. Todo por el cine de autor. 

¿Es 'Hombre muerto…' un western urbano sobre la camaradería y su erosión por el paso del tiempo? ¿Un thriller urbano de bajo presupuesto sobre el valor de la amistad con tintes épicos? ¿Una película violenta sobre la imposibilidad de los saltos generacionales en ambientes caóticos y desnortados? ¿La irremediable desaparición de algunos sistemas corruptos? Como dice su creador: que cada uno la interprete a su manera. Para mí, es Antonio Dechent con el skyline de Málaga de fondo y su voz sonando a verdad pura.