Esto no remonta. Y cuando creíamos que lo habíamos perdido todo resulta que aún quedaban cosas por perder. De todas la películas estrenadas en el Festival (hablamos de la Sección Oficial de Largometrajes, el concurso grande) solo dos de ellas puede considerarse aceptables. ¿Por qué más sufrimiento? Es en estos momentos donde desde la terraza del AC Málaga Palacio alzo la vista y mientras veo los últimos rayos de sol del atardecer pienso...

Seguramente casi al mismo tiempo, pero todavía más lejos de Málaga, de este gran festival, alguien más joven estará filmando de manera casi artesanal sus primeros cortos. Emergerá así un o una cineasta con personalidad propia. Quizás sea un chico sensible con capacidad de encontrar en los demás todas esas historias que le harán creer que si llega algún día a tener la oportunidad de contarlas podrá cambiar el mundo.

O también puede ser una chiquilla que mientras sus amigas se disputan quien tiene más seguidores en Instagram, estuviera grabando a personas caminar por el paseo marítimo de algún lugar remoto, construyendo un relato con todo lo que cree ver y prevee pasará. Incluso empezará a hablar por voz de ellos mientras mientras graba los movimientos de unos extraños que ahora se agarran la mano pero, para sorpresa de todos, repentinamente ella, en un movimiento brusco, la aparta. Puede que aquí se encuentren los rasgos emblemáticos de la posmodernidad, los afluentes misteriosos de un universo onírico y los sustratos más oscuros de una personalidad en plena ebullición.

Para él los misterios del universo son aún infinitos y gastará toda su energía en intentar desvelar todos los secretos que pueda con su libreta de notas. Mientras, ella manejará sus inquietudes de otro modo. Volverá a ver ese vídeo una y otra vez, la mano que no quiere ser agarrada: «He conseguido filmar el desprecio» pensará. Y sus inquietudes empezarán a emerger desestabilizando, sin aún saberlo, los pilares de toda una sociedad, su mundo. En un ambiente covid, sin el apoyo cálido de los malagueños a su Festival, sin personajes dejándose ver por las calles, ni la visita de grandes estrellas y el silencio de los gritos de la multitud rogando fotos y autógrafos, nada parece lo que es en este paraíso. Dicen que el patio trasero de un país es lo más atávico que subyace bajo la superficie de sus espectáculos. Ahora el nuestro es un espectáculo engañosamente rutilante sobre un escaparate tan glamuroso como la falsa alfombra roja invisible que se encuentra en la puerta del AC Málaga Palacio.

Puede que ese chico encuentre a esa chica, que se pasen sus notas y que ella ponga en imágenes todo lo que sea oportuno para hacer honesta y verdadera cada palabra de ese guión. Algunos piensan que sólo con savia nueva podríamos salir de ese bucle insondable de obras mediocres en el que una y otra vez nos sumergen las ficciones que hemos estado consumiendo a lo largo de estos días.

Si tras más de cuatrocientas películas enviadas por sus responsables al comité de selección del Festival de Málaga se supone que tenemos en la Sección Oficial de Largometrajes y ZonaZine el mejor cine en español realizado es que tenemos un problema.

Por favor, levantaos e id a buscar a esos chicos pues en ellos reside lo poco que nos queda de esa necesidad y eficacia creativa para hacer el cine que tanto ansiamos ver. Id a buscarlos, vamos, pues sólo el buen cine puede asegurarle el futuro a un festival como éste, el de Málaga.