No muchos actores pueden presumir de presentar dos películas en la Sección Oficial del Festival de Málaga el mismo año...

Estoy muy contento. Son dos películas hechas con la intención de volver a llevar a la gente al cine. Operación Camarón se rodó antes de la era Covid, pero Sevillanas de Brooklyn la hicimos durante la pandemia y en pleno mes de agosto en Sevilla, sufriendo el calor y algún que otro desmayo de algún que otro miembro del equipo... Pero lo hemos conseguido y aquí estamos.

Las dos películas coinciden en algo: son cine necesario en estos momentos, comedias ligeras para toda la familia y para volver a tener motivos para ir al cine todos juntos.

Muy agradecido de ese sentimiento. Estoy completamente convencido de que necesitamos que nos digan que todo va a salir bien. También tener la oportunidad de volver a ir al cine todos juntos, o acompañados de otras personas, pero juntos. Necesitamos reírnos junto a otras personas, pasarlo bien, por eso nos gusta el cine.

Sevillanas de Brooklyn trata de muchas cosas pero, sobre todo, de la importancia que tienen las fusiones culturales a la hora de abordar ciertos asuntos humanos, ¿verdad?

Sí, habla de fusiones culturales y de empatía. Estamos en una sociedad obsesionada por esterilizarlo todo, incluso las emociones. Y si seguimos así la empatía estará al margen de todo esto. La gente se empieza conocer cuando se ve reconocido en el otro. Cuando en la película Ariel [interpretado por Sergio Momo] empieza a juzgar a todos los personajes de la familia sevillana y de pronto descubre que alguien le puede juzgar a él también desde el otro extremo como americano, todo cambia en la película. Ahí reside el tema de la película. Sevillanas de Brooklyn te hace pensar sobre la capacidad que tendríamos de entender a todos los demás si nos despojásemos de todos nuestros prejuicios.

La película es una historia coral bien contada y con actores y actrices de todas las edades, algunos con los que ya habías trabajado anteriormente.

Todos nos gustábamos y por eso la película ha salido tan bien. Estefanía de Santos y Manolo Solo son dos personas a las que admiro desde siempre y además somos amigos. Y si a esto les une a Sergio Momo, Carolina Yuste, María Alfonsa Rosso y para mí una de las revelaciones de la película, la quitaescenas Andrea Haro, estaba claro que todo iba a salir bien.

Está pasando por el mejor momento profesional de su carrera ahora mismo. Es usted un animal de comedia al que no le falta trabajo pero quería preguntarle si tiene necesidad de cambiar de registro alguna vez.

Por supuesto. Yo hago comedia porque me ofrecen comedia pero ni me parezco a los personajes que interpreto, ni soy de su misma clase social. La gente cree que yo soy muy de barrio pero no tengo nada que ver con esos personajes: yo pertenezco al universo glam: me encantan Bowie, T-Rex, el rock & roll... Tengo pasión por toda esa música como también por la moda pero jamás me ofrecen un personaje así. Es cierto que estoy un sueño como actor trabajando en cine, televisión y teatro, pero cada día lucho por hacer más.

¿Y qué le gustaría hacer?

Una road movie, una comedia romántica, una película de acción... Tener un perfil como John Cusack que hace todo eso y de pronto Cómo ser John Malkovich. En España cuesta mucho salir de un registro y hacer algo nuevo, diferente, porque los productores no se quieren arriesgar. Ante esto solo te queda calma, seguir trabajando y confiar en que poco a poco irán cambiando las cosas. Pero creo que algunos productores se están perdiendo un futuro Goya, ¿quién es el productor que se lo quiere llevar

¿Orgullo de malagueño al ver cómo el Festival de su tierra está funcionando a la perfección en plena pandemia?

Fue una de las grandes alegrías más importantes del año pasado, el que se pudiera hacer el Festival de Málaga. Y este año lo mismo. Este esfuerzo que hizo toda la organización el año pasado y éste se merece un reconocimiento, por parte de la gente del cine.