El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga acoge ‘The Silence of Eternity’, la primera exposición individual del artista canadiense Don Bergland en un museo en Europa. La muestra, comisariada por Patricia Bueno del Río y que se podrá visitar hasta el próximo 12 de septiembre, está compuesta por cincuenta obras de diversos formatos abarcando casi diez años de trayectoria profesional, algunas de ellas, han sido realizadas expresamente para esta exposición.

Sus obras creadas a través de herramientas digitales, la técnica del modelado en 3D y el empleo de pigmentos sobre lienzo representan una narrativa teatral donde predominan temas como el tiempo, el envejecimiento, la nostalgia, la búsqueda de la utopía y las condiciones de la ideología que inhabilitan las mentes racionales de las personas.

The Silence of Eternity’ es un viaje a la introspección por la mente del artista a través de una selección de cincuenta obras realizadas desde 2013 a 2020.

El título que da nombre a la muestra hace referencia al espacio de quietud que parece rodear la comprensión humana del concepto de eternidad. Bergland trata esta cuestión representando pequeños escenarios teatrales que reúnen a un grupo de personajes mirando hacia fuera buscando la eternidad y realizando preguntas sobre la existencia, esperando obtener una respuesta, que finalmente es el silencio.

El artista comenzó su trayectoria dibujando caricaturas y continuó explorando temas relacionados con el humor negro, lo que le llevó a adoptar el estilo personal que realiza en la actualidad. Más tarde trabajó usando diversas técnicas artísticas desde óleo sobre lienzo hasta el uso de herramientas y técnicas digitales en la actualidad.

Sus conocimientos sobre estudios clásicos con especialización en filosofía presocrática griega fueron la base para empezar a comprender los fundamentos de la estética psicológica de los que se nutre para construir los elementos que conforman su estilo personal al que el propio artista denomina como «surrealismo teatral».

Bergland crea sus escenarios teatrales fusionando las herramientas tradicionales como los bocetos realizados a mano de sus obras o los pigmentos sobre lienzo, además de las herramientas digitales como las técnicas del modelado en 3D y los programas de procesamiento gráfico.

El artista utiliza herramientas y procesos digitales para crear sus piezas como el software 3D a través del que construye escenarios y objetos, además usa modelos, títeres o maniquís que puede moldear y combinar para posicionarlos en sus maquetas para expresar sus ideas. Una vez que crea sus maquetas, el artista retoca la iluminación, los tamaños o la posición de los elementos que conforman la escena teatral para posteriormente editar la fotografía digital pintando y texturizando para buscar el resultado final de su obra.

Los elementos de sus composiciones son organizados de una forma concreta siguiendo las propias ideas del artista, de esta forma deja abierta sus obras a múltiples interpretaciones por parte del espectador ofreciendo desafiantes acertijos mentales.

Mediante el uso estilístico del realismo, la exageración, los colores tenues y una utilización del claroscuro influenciado por las técnicas del Barroco y la época Victoriana, Bergland integra a sus personajes, objetos, accesorios y decorados en sus escenarios teatrales, han detallado.

La ambientación de sus obras se ve representada por un escenario encarnado por un suelo de baldosas o estampados que conjuga con un telón de fondo donde prevalecen los paisajes naturales, las nubes o un cielo turbulento.

Algunos de sus telones toman como referencia una imagen que se repite en algunas de sus obras como en ‘Masquerade’ (2018) o ‘Bathsheba’ (2020), entre otras, donde el artista las desplaza, las invierte o les altera el color aunque siempre corresponde con la imagen inicial.

Emplea los globos rojos son símbolo de inocencia y libertad de la infancia, el artista los usa como recurso en varias de sus obras. También es habitual ver en sus composiciones imágenes donde aparezcan flores.