El sistema falló para Rocío Wanninkhof, Sonia Carabantes, Dolores Vázquez, Alicia Hornos, Encarnación Guzmán... erró la justicia, la prensa y toda una sociedad que compró y vendió el «dolor ajeno». Después de dos años de trabajo, la directora Tània Balló (Barcelona, 1977) recupera la investigación de los asesinatos perpetrados por Tony Alexander King en Mijas y Coín en el documental 'El caso Wanninkhof-Carabantes', que se estrena el próximo miércoles 23 en Netflix. En él se expone cómo los investigadores se obcecaron en la tesis del crimen pasional y cómo la opinión pública dictó sentencia antes de que se celebrase ningún juicio.

Han pasado 22 años. ¿Por qué decidió hacer un documental sobre este caso?

Porque justamente creo que es necesario reflexionar sobre estos sucesos, no tanto en los crímenes, en las tragedias, sino en el comportamiento social, en el comportamiento de los medios, de la investigación, de la justicia... este caso es realmente paradigmático, cómo, por varias razones, el sistema falló, fallamos.

¿Cómo lo planteó para trazar la línea entre el true crime y la denuncia social?

Me he intentado alejar del true crime porque es un género que, de entrada, puede parecer escabroso. He intentado no ser para nada escabrosa. Las cosas de las que se informa un poco más delicada siempre se ha hecho en pro de entender las consecuencias de los hechos. Es un documental incisivo en la crítica al sistema en lo que falló, en la interpelación, en la reflexión sobre qué nos pasa a nivel social ante esas tragedias. No protegimos a las víctimas, no protegimos a sus familias, no protegimos la presunción de inocencia... eso es para mí lo que más me ha chocado de este caso, cómo se saltaron muchísimas líneas rojas. Y no solo la prensa, fue el sistema que falló y todos los agentes involucrados fueron arrastrados.

Habitación de Sonia Carabantes. L.O

Esa cadena de errores de la policía, la prensa... ¿se propulsó por el crimen de Alcàsser? ¿Hacía falta un culpable rápido?

El asesinato de Rocío es en el 99, el juicio de Alcasser había terminado en el 97. Es cierto que la sociedad española se estaba recuperando de una tragedia que había convulsionado todo y que había cambiado los gestos hacia la adolescencia, el miedo, ir sola por la calle, no hagas autostop... Dos años después sucede lo de Mijas y yo creo que hay un impulso para intentar que no haya un cierto pánico social. Que eso tuviera directa consecuencia en tomar la decisión desde la investigación de ir por el lado del crimen, maldicho, pasional además de hacer una investigación de un posible asesinato por razones de género o machista, ahí no sabría responderte.

Ahí entra Dolores Vázquez, la tercera víctima, la del escarnio público.

Aquí hay muchas víctimas. Obviamente hay dos víctimas de una tragedia incomprensible, que son Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, y eso no lo podemos olvidar jamás. Dolores Vázquez es una víctima porque se ejerce sobre ella un linchamiento público, se la hace culpable antes del juicio. Pero hay otras víctimas a las que tampoco supimos proteger. La madre de Rocío, Alicia, es una mujer a la que se la utiliza como elemento necesario para ese circo mediático; no tuvimos en cuenta que había perdido lo que más quería, y creo que ya es hora de entender que no se puede hacer un circo del dolor ajeno, no nos pertenece.

Momento de la detención de Dolores Vázquez. L.O

¿Intentaron contactar con Dolores para el documental?

Sí, pero ya sabíamos que no iba a querer participar. No fue una sorpresa, sabía que no quiere hablar, lleva 20 años callada y respeto ese silencio y lo comparto, me parece que es su voluntad. Además, ella ya hizo dos ruedas de prensa en su momento donde dijo todo lo que tenía que decir.

Cecilia King es una persona clave en el caso y en el documental. No lo sabemos pero, si ella no hubiera hablado, Dolores podría haber salido de la cárcel hace poco.

Ahí también tenemos que tener en cuenta el gesto del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que anula el juicio por una cuestión de procedimientos, Dolores sale de la cárcel y está previsto para octubre de 2003 el segundo juicio, que ahí no sabemos qué hubiera pasado. El testimonio de Cecilia es clave para entender quién era King y cómo ya hacía tiempo que estaba ejerciendo una violencia en su entorno brutal. Cómo ella expresa su duda y cómo -y esto ya nos suena mucho- su entorno no le hace caso.

Documentales como el suyo, el Alcàsser o el de Nevenka de Netflix, ¿son nuevas vías para la denuncia en nuevas plataformas, con público joven?

Ahora, no solo en Netflix, hay un interés por recuperar este tipo de casos y reflexionar sobre ellos. A mí me interesa desde el punto de vista de la reflexión social, de cómo estos casos hablan también de cómo somos hoy como sociedad y nos ponen delante de un espejo. Pero tenemos que tener muy presente que, a pesar de haber transcurrido 20 años y parecer que la mayoría tenemos esa herida cicatrizada, siguen habiendo personas con las heridas abiertas y sufriendo la ausencia o las consecuencias de estos casos. Entonces tenemos que ser muy respetuosos.