El diestro granadino David Fandila “El Fandi” fue el triunfador del festejo celebrado en Fuengirola después de cortar un total de cuatro orejas, por las dos que pasearon cada uno "El Cordobés" y la rejoneadora Lea Vicens, que, como nota negativa, ofreció un bochornoso espectáculo en su segundo toro.

Y es que lo ocurrido en ese cuarto toro de la noche fue una auténtica vergüenza que jamás debería ocurrir en una plaza de toros. Y es que Lea se negó a matar al animal por ¡manso! y, ni corta ni perezosa, se inhibió totalmente de la lidia, bajándose del caballo y refugiándose en el callejón hasta que sonaron los tres avisos.

Todo toro tiene su lidia, ya sea manso o no, y aunque quede totalmente evidenciado que ese animal no permite una lidia ordinaria como tal se debe proceder a torearlo y a darle muerte sea como sea.

También se debe permanecer en el ruedo en todo momento y no abandonarlo hasta que la autoridad lo mande con los tres avisos, como así fue, pero es que el esperpento fue más allá, pues, después de muchos pasadas en falso intentando clavar el rejón de muerte, decidió acabar con la faena de la faena menos digna.

Primero se dirigió al delegado y al presidente a decirles no se sabe muy bien qué, después decidió meterse al callejón y, finalmente, se dirigió al burladero donde estaba uno de sus banderilleros para tratar de apuntillar al animal sin que hubieran sonado los tres avisos, pasándose así por alto el reglamento y faltándole el respeto al público que había pagado por verla.

En un primer momento se anunció por megafonía que la ganadera iba regalar un sobrero para la rejoneadora pero al final del festejo se anunció que debido a las limitaciones horarias por la Covid-19 no se lidiaría y el festejo se daba por finalizado.

En las antípodas a este episodio estuvo la rotunda actuación de El Fandi, que ya a su primero lo recibió con una larga cambiada en el tercio, para proseguir después por verónicas, chicuelinas y una revolera. Con las banderillas levantó de sus asientos a un público al que fue también el posterior brindis.

Fandila construyó una faena con dos vertientes, una primera en la que llevó al toro con mucho temple sobre ambas manos, y una segunda parte en la que el granadino tiró de alardes para enloquecer al público que le terminó premiando con las dos orejas.

El sexto salió con muchos pies y Fandi lo paró con el capote por verónicas, llevando después al toro por chicuelinas al paso y enjaretándole un quite por navarras. Brindó a su compañero y amigo El Cordobés y tuvo que remangarse después con un animal complicado, que se quedaba corto y sabía lo que se dejaba detrás.

"El Cordobés" recibió por verónicas en el tercio al segundo de la noche, un animal que salió muy templado desde chiqueros y que acusó su paso por el caballo, llegando a perder las manos en dos ocasiones. Brindó al público y tuvo que ir construyendo faena poco a poco, a media altura y en los terrenos cercanos a toriles, donde le arrancó unos cuantos muletazos para el deleite del respetable.

El quinto fue otro manso que sólo buscaba terreno de tablas y al que Manuel intentó sacar faena a base de voluntad. Igual que en su primero paseó un trofeo.

Y Lea Vicens cortó las dos orejas del primero de la noche tras una faena de muchos alardes ante un animal que tuvo celo y movilidad y que llegó, incluso, a ponerla en algún que otro apuro.

FICHA DEL FESTEJO

  • Seis toros de Rocío de la Cámara, bien presentados y juego variado. Muy mansos, cuarto, quinto y sexto.
  • La rejoneadora Lea Vicens, con chaquetilla gris: rejón trasero (dos orejas); tres avisos (silencio).
  • El Cordobés, de turquesa y oro: pinchazo y estocada trasera (oreja); estocada baja (oreja)
  • El Fandi, de nazareno y oro: pinchazo, estocada y descabello (dos orejas); estocada (dos orejas).
  • La plaza llenó todo el aforo permitido.