El artista malagueño Julio Anaya Cabanding (Málaga, 1987) recrea la obra 'Vista de Málaga' (1854) de Iván Aivazovsky en la Colección del Museo Ruso, con una interpretación personal de esta pieza artística que se puede disfrutar en la pinacoteca de Tabacalera y que por distintas circunstancias no ha podido formar parte de la exposición Ivan Aivazovsky y los pintores marinistas en Rusia, una de las temporales recién inauguradas del centro. Anaya Cabanding realiza un trampantojo que evoca esta obra realizada nueve años más tarde de la visita del pintor a la ciudad, en agosto de 1843.

Aivazovsky recaló en Málaga en su primer viaje al extranjero entre 1840 y 1844, un periplo que le llevó por media Europa. Las notas que tomó en su cuaderno de viaje durante su visita a la ciudad fueron el punto de partida para recrear la pieza artística, que es una vista panorámica del puerto, donde se refleja sobre el mar en calma, con los barcos atracados, veleros navegando y una barca de remos que regresa hacia la orilla.

Anaya Cabanding retoma la idea del espejismo del lienzo original para realizar esta intervención artística en la pared de la sala. «La obra es un espectro y es una pieza efímera, porque se marchará cuando concluya esta exposición. Mi idea es que el visitante se pregunté donde está la recreación, la pieza que es 'falsa', y cómo la original sigue estando y permaneciendo en su espacio original», asevera el artista malagueño. 

Julio Anaya Cabanding es uno de los nombres más pujantes del arte made in la Costa del Sol. El último año de carrera de Bellas Artes dio con el concepto que ha terminado definiendo la senda creativa a seguir: la investigación en lo metapictórico, en el cuadro dentro del cuadro, en el trampantojo. Un amigo grafitero le invitó a acompañarle en uno de sus periplos y ahí descubrió que podría aplicar sus intereses en lugares deshabitados, abandonados. Así que ejecutó pequeñas réplicas de cuadros de Vermeer y Monet, entre muchas otras obras y autores icónicos («Los que se suelen identificar con el arte en mayúsculas asociado a grandes instituciones artísticas», dice), les puso un marco dorado y los colgó en zonas insospechadas. «Me gusta la idea romántica de que muchos de estos cuadros probablemente nunca los verá nadie. Quizás un pastor que vaya con sus cabras se encuentre con alguno de ellos... La idea de que se produzca un descubrimiento así me encanta», asegura el creador. Un concepto que le está llevando por galerías y museos de medio mundo. Hasta uno de los productores de la oscarizada 'Green book' es fan de Anaya Cabanding: «Vio una de mis obras en Italia. Me envió el número de su tarjeta de crédito y la contraseña para que sacáramos el dinero que quisiéramos por la obra que le gustaba».