¿Quién cree que ha echado más de menos a quién, los artistas al público o viceversa?

No lo sé, yo he echado mucho de menos subirme a un escenario, pero también ir a conciertos. Creo que es algo parecido. En mi caso, mi hobby se ha convertido en mi profesión. Soy una gran consumidora de teatro, de cine y de música, porque me parece muy terapéutico. Estoy deseando ir a un festival como espectadora.

Es una persona muy positiva. ¿Le ha hecho mella este año? ¿Cómo lo ha llevado?

No ha sido nada fácil, hemos vivido cosas muy dolorosas y creo que nos va a dejar un poco tocaítos a todos. Aunque solo sea por lo duro de tener lejos a quien quieres sin poder ir a verle. Yo, además, soy hipersensible.

¿Qué se siente cuando se saca un disco y no puedes presentarlo y darlo a conocer?

La palabra es impotencia. Yo hago las canciones para mí, porque me gusta crearlas y en ellas suelto muchas cosas, pero lo mejor es la maravilla de compartirlas, el directo, y más este disco, que es muy de escenario. Tiene mucho ritmo, es superbailable. Creo que es la gira más difícil que hemos hecho nunca, tanto a nivel vocal y físico como musical. Y no poder llevarla a cabo, no poder contar las historias de cada canción, es muy frustrante.

Aún así, este disco se ha vendido muy bien. ¿Necesitamos la música más que nunca?

No sé los demás, pero a mí la música me ha acompañado todo este tiempo. Durante el confinamiento volví a escuchar discos que no oía desde la adolescencia. Creo que la música, las series de televisión y los libros nos han salvado. Hacía mucho tiempo que no leía tanto.

Han tenido mucho tiempo para pensar la gira. ¿Qué le espera a sus seguidores? ¿Cómo es el espectáculo?

Es la gira que mejor hemos preparado y pensado de todas las que hemos hecho. Hago cosas que no he hecho nunca, tanto a nivel vocal como de baile, creo que la gente se va a sorprender. Bea [la intérprete de signos que siempre la acompaña en sus actuaciones] y yo hemos ensayado mucho porque requiere que estemos muy bien conectadas para ofrecer lo que queremos.

¿Qué canciones no faltarán en sus conciertos de esta gira, además de las del último disco?

Siempre hay temas que no pueden faltar, aunque en este tour he tenido que quitar algunas. Pero yo creo que nunca podré dejar de cantar La puerta violeta, Girasoles, Justo o Vuelves. También hay otras que hemos adaptado, nuevas versiones que creo que le van a gustar mucho a la gente. Y alguna novedad también habrá.

Dentro de lo malo, este año le ha dado nada menos que un Goya por la canción Que no, de la película La boda de Rosa. ¿Cómo surgió este proyecto que la unió a Candela Peña e Icíar Bollaín? Parece que estén hechas unas para otras.

Eso para mí es un halago. Estaba de vacaciones cuando me llegó un email de Icíar hablándome de la película, que me mandó. Cuando la vi, supe que tenía que hacer la canción. Me acuerdo que una persona me dijo que yo era a la música lo que Candela al cine, y eso es maravilloso. Y conseguir el Goya fue algo inesperado. No olvidaré que tuve que asistir a la gala telemática, y menos mal, porque si llega a ser presencial igual me tropiezo y me caigo.

También ha sido elegida este año para representar a Castilla-La Mancha en Fitur. ¿Cómo se ha sentido ante este cargo?

Eso es de las cosas que más ilusión me han hecho en mi vida, no solo por el orgullo que siento hacia mi tierra, sino porque disfruté mucho grabando el spot. Descubrí zonas que no conocía, me trataron de maravilla en todas partes y, además, creo que la canción Y busqué tiene mucho que ver con todo esto. Estoy muy contenta y ojalá haya estado a la altura de mi tierra.

Otro de sus hitos de 2021 es haber sido la voz de la serie Cuéntame en esta temporada con una nueva versión del tema de Fórmula V. ¿Fue difícil hacer su propia versión de esta canción?

Fue emocionante, sobre todo, por mi madre, que me la cantaba cuando era una niña. Y también es una de las series favoritas en mi casa, es casi una religión. Esta temporada transcurría en 1992, por lo que la producción es muy noventera, y como saltaba a 2020, también hay una parte más moderna, donde entra la electrónica. Hay una mezcla de las dos épocas. Me ha encantado, nunca piensas que algo así te va a tocar a ti.

Volvamos a su último disco. El árbol y el bosque es un disco muy variado en cuanto a letras y ritmos, y también el que mira más a su interior. ¿A qué se debe?

Yo vengo de la psicología y creo que hay que hacer una búsqueda siempre. En el disco anterior, contaba no solo cosas mías, sino de mi familia, algo muy íntimo. Partí de la base, de la raíz, y ahora me tocaba ponerme frente al espejo. Me he puesto a prueba, sobre todo en el tema de la exposición.

Tampoco olvida su compromiso social en canciones como La línea, en la que habla del drama de la inmigración. ¿Cree que los artistas se tienen que mojar en estas cuestiones o lo hace porque lo siente?

Desde niña, no entendía lo que dice la canción, quién dibujó las líneas de los mapas, de los territorios. Es un tema que, por desgracia, siempre es actualidad, y después de visitar lugares donde me han contado de primera mano el drama de la inmigración, historias de personas con nombre propio, necesitaba contarlo. No puedo quedarme con los brazos cruzados ante esto. Y lo peor es que me temo que esa canción siempre será actual.

Parece que el papel de la mujer en la música está siendo más relevante últimamente y cada vez hay más cantautoras y solistas. ¿Empiezan a cambiar las cosas?

Creo que se están dando muchos pasos y cada vez hay más representación femenina en los carteles en general, pero, por ejemplo, sigue siendo una minoría en los festivales. Estamos en el camino, pero queda mucho por hacer. Ahora Spotify está visibilizando a las mujeres músicas, porque los 20 ó 30 artistas mejores del mundo solo hay tres mujeres.

Ante su éxito y el momento dulce que vive, ¿qué siente cuando mira atrás, cuando era una joven cantante que tocaba en los bares?

Pienso mucho en quién hubiera creído que yo iba a vivir ciertas cosas. Todo esto me parece un milagro, un regalo. Acabo de sacar una canción que he grabado con Reincidentes, una banda a la que he seguido mucho. ¿Quién me iba a decir a mí que un día cantaría con ellos o que pondría la voz a Cuéntame? Da vértigo, pero, sobre todo, me pregunto qué tengo que hacer para ofrecer cosas que a la gente les sirva de algo, que les emocione. Es una responsabilidad.