Consolidada su estrategia museística, la Málaga cultural busca ahora nuevos conceptos para su expansión, especialmente desde que la pandemia y su frenazo en seco parece un momento propicio para iniciar aventuras. Y el gran reto es el de explorar las relaciones con Latinoamérica, paraguas bajo el que se cobijan algunos de los proyectos más ilusionantes de un sector en pleno reseteo por el coronavirus y sus alrededores.

Hace ya cinco años que el Festival de Málaga se sometió a una reformulación en busca de un futuro propio: del cine español al cine en español, abrazando al audiovisual latinoamericano para convertir nuestra ciudad en el puente entre las dos orillas. La decisión no cosechó el aplauso unánime, hubo críticas sobre una supuesta contraprogramación (Huelva cuenta con un veteranísimo Festival de Cine Iberoamericano) y una cierta pérdida de personalidad (Málaga nació como el único certamen dedicado por entero a la producción patria), pero hoy, un lustro después, la idea ha resultado un acierto: «El posicionamiento internacional del Festival ha crecido exponencialmente: tenemos acuerdos de colaboración con 17 países del mundo en materia vinculada al área de industria, el año pasado recibimos a gente de los cinco continentes en nuestros mercados... Todo eso hace que el nombre de Málaga se sitúe ahora mismo en un puesto estratégico para muchos de los países de ámbito latinoamericano. Así que todo han sido ventajas. Ya nadie se cuestiona si este paso fue bueno; todo el mundo sabe que fue importante y necesario», resumió hace unos meses Juan Antonio Vigar, director del Festival de Málaga.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa será uno de los protagonistas del festival Escribidores. | L.O.

El próximo octubre la Diputación se subirá al puente Málaga-Latinoamérica con Escribidores, su iniciativa cultural más ambiciosa de los últimos años. Se trata de un festival literario que contará con más de 50 autores de todo el mundo, como Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, Mircea Cartarescu, Rosa Montero, Anne Weber y Alonso Cueto, entre otros. Cada edición de Escribidores tendrá un país americano o europeo como invitado, y en su primera edición será Perú, de ahí la presencia de Vargas Llosa, Bryce Echenique y Susana Baca (exministra de Cultura y emocionante voz de las raíces africanas en América del Sur, que ofrecerá un concierto). La programación busca el relumbrón y también el atractivo para público, digamos, más tangenciales a lo estrictamente literario (habrá duelos entre dos escritores en la elaboración de una misma receta, conciertos de trap y rap en quechua).

Por cierto, la Térmica, el centro que desarrollará la mayor parte de actividades de Escribidores, acoge en estos momentos la exposición Al sur del sur, en el marco de la tercera edición de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo del Sur, Bienalsur, organizada por la Universidad Tres de Febrero (Argentina); un lugar para el diálogo cultural entre los países y que se abre al mundo para reunir artistas, curadores y públicos de los cinco continentes.

El chileno Alfredo Castro, Mejor Actor en el pasado Festival de Málaga.

Casa de América

Y más. La Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga diseña estos días el proyecto de Casa de América en Málaga, liderado por el hispanista Juan Antonio Sierra Lumbreras. Y es que desde la institución aseguran que este interés por el hecho iberoamericano no es nada nuevo en nuestras tierras, «como lo demuestran la creación del Barrio América en Málaga a principios del XX tras las inundaciones de 1907, o su actividad cultural, como la celebración, en su sede, de la Exposición de México en 1935, o la visita y conferencia impartida por Gabriela Mistral, diez años antes de recibir el Premio Nobel». «Son numerosos los nuevos elementos y desafíos que plantean la necesidad de establecer esta plataforma-puente con las nuevas realidades que viven los países latinoamericanos y las comunidades hispanas de EEUU y de Canadá», aseveran desde la institución presidida por José María Ruiz Povedano. Y apuntan las fortalezas de Málaga para lograr este propósito: «Las fortalezas de su economía, la amplia red diplomática de países latinoamericanos, el valor del Festival de Cine en Español, la joven e innovadora universidad y, sobre todo, los miles de residentes latinoamericanos que viven y trabajan aquí, que cuentan con una cultura tan diversa como enriquecedora». Y es que Málaga es la provincia con mayor porcentaje de población latinoamericana de Andalucía: un 2,21% de sus habitantes proviene de algún país iberoamericano; una tendencia imparable: en 2003 vivían entre nosotros 5.860 latinos; en 2010, 16.460 y en 2018, algo más de 35.400. Así que parece que sí, que aquí hay un espacio cultural de futuro.