¿Qué suma y qué quita que esté sentado al público en los conciertos?

Asistir a un concierto sin poder levantarte de la silla para bailar, buscar una bebida ni abrazarte al de al lado se puede convertir en algo muy positivo, como nunca lo habíamos vivido antes. Con este formato somos capaces de mirar y escuchar de una forma totalmente diferente y toda nuestra atención está literalmente donde tiene que estar. Dentro de unas semanas esto será un recuerdo y diremos «yo asistí a un concierto diferente».

Gestó Aviónica después de tres pérdidas muy importantes y es un álbum de superación. ¿Una medicina para estos tiempos?

Aviónica está escrito desde el lugar más profundo al que un ser humano pueda llegar. Pese a que es de superación, no es el típico libro de autoayuda, aunque lo compuse para decir «se puede». Son momentos reales vividos por una persona que toca fondo y de repente llega la pandemia. Hay muchas letras de canciones que coinciden con el momento vital de numerosos afectados por la covid. La música marca muchas veces momentos inolvidables de nuestra vida.

«A veces hay que romper con todo para empezar de nuevo», dice al inicio del videoclip Hoy. ¿Con qué tenemos que romper tras la pandemia?

A lo largo de la vida siempre buscamos una oportunidad para intentar iniciar una nueva etapa. Lo malo siempre trae algo bueno.

Tras el trabajo anterior, hay una vuelta al flamenco. ¿Permite una mayor profundidad?

Siempre ha sido mi base, mi formación, mi lenguaje. Es como el contador, el eje alrededor del cual se ajustan todas las piezas. Soy muy flamenco, aunque me gusta que el flamenco viaje, que se difumine y se estereotipe. Es lo que intento para buscar nuevas maneras de abrir camino, ya que al final es lo que nos permite ser creadores y arriesgar. Para mí lo más importante es que siempre salga algo nuevo, no repetirse ni que te recuerde a algo anterior, sino explorar diferentes sendas, sonidos y aventuras.

Un brote verde en la portada del disco. ¿Se empiezan a ver en su restaurante de Alcudia?

Es un negocio familiar que ya tiene 15 años. Como para todos los establecimientos, han sido tiempos muy difíciles, aunque el brote verde asoma. Muchos de los empleados pueden volver a trabajar y eso al final es lo único importante, que normalicen su situación, su día a día, su compra en el súper, el pago de los recibos. En Mallorca se ha sufrido mucho y por fin empieza a mejorar.

Le encanta la cocina, pero ¿participaría en el concurso de MasterChef?

El otro día me lo ofrecieron, pero no lo haré, por respeto a los cocineros, ya que todavía tengo mucho que aprender. Cocinar es una afición muy recomendable y yo soy muy cocinillas.

La ganadora de La Voz Senior, Naida Abanovich, donde usted fue jurado, sigue cantando en las calles de Palma. ¿Sirven de algo estos concursos?

Sirvió para que mucha gente supiese que estaba en la calle y, como a los demás participantes, le brindó la oportunidad de subir a un escenario. Muchos de ellos ya lo habían dado por perdido. Pero lo que hay que preguntarse es por qué una mujer mayor, que es brillante, brillante, con mucho talento, está cantando en la calle. Debería hacer reflexionar a los políticos. La Voz hizo un trabajo encomiable de reconocimiento de esta artista, es de lo mejorcito que ha pasado por el programa, pero es una responsabilidad de las instituciones evitar que una mujer mayor esté malviviendo y cantando en la calle para ganar un dinero, sin que la ayuden de alguna manera. Es una cuestión política, más que simplemente de un programa de televisión, y una responsabilidad social. He visto muchas veces a Naida cantar en la calle y entre todos tendríamos que cambiar esta situación.