El título de la gira, El Payaso-El Rescate, es, cuanto menos, llamativo...

Es algo llamativo pero tiene un sentido bastante simple. El año pasado íbamos a hacer la gira Payaso que es un nombre de una canción mía que reivindica el papel del cómico, del humorista y que le quita al payaso la connotación negativa de insulto. Es una canción con la que nos identificamos todo el equipo pero de esa gira no llegamos a hacer ni un solo concierto porque el covid lo mandó a tomar por culo todo. Yo hice conciertos a guitarra y voz pero esta gira se había quedado en un cajón. Este año que hemos rescatado a todo el equipo queríamos rescatar la gira que no pudimos hacer el año pasado y por eso el nombre.

¿El humor también es algo que hay que rescatar?

Creo que es algo que siempre ha estado infravalorado. En el arte, la gente que hace humor parece que sean artistas de segundo nivel, los payasos son como figuras artísticas de segundo orden y creo que es lo contrario. El humor bien hecho es superdifícil de conseguir, requiere de mucha inteligencia e ingenio y creo que es muy importante para la salud.

¿Tiene la sensación de que es algo que le ha pasado a usted, que no le han tomado en serio a veces?

Seguro. Yo utilizo el humor como un elemento entre otros muchos pero lo he utilizado muchísimo y lo sigo usando en mis canciones y en el show. No sé si se me mete en el grupo de los humoristas pero seguro que hay gente que sí y por eso me bajan directamente de la categoría de cantautor, para algunos, seré un payasete que hace cancioncillas.

Una pandemia nunca llega en un buen momento pero, en su caso, ¿le sobrevino en su mejor momento artístico?

Totalmente. Nosotros empezamos el 2020 con el concierto más grande que he dado nunca sin contar los festivales, en Madrid, teníamos un año lleno de conciertos muy potentes y la vida nos ha pegado un hachazo pero, mira, yo creo que todo volverá y no creo que se haya tirado el curro a la basura ni mucho menos. Es más, creo que se ha demostrado que estoy también en un buen momento en la pandemia porque el año pasado en el que fue tan difícil dar conciertos, yo me pegué una gira de 40 bolos. Fue un año casi normal a número de bolos aunque tuve que reinventarme con guitarra y voz. Me puedo dar con un canto en los dientes y eso es gracias a que veníamos muchos años trabajando muy bien y estábamos muy fuertes.

¿Le ha afectado la pandemia a nivel creativo?

Seguramente sí, aunque tampoco soy muy consciente. Soy bastante prolífico, es raro que pasen dos meses sin que se me ocurra una canción y siempre tengo ideas, toco la guitarra todos los días. No tengo muchos problemas creativos. Sí recuerdo que al principio del confinamiento, estaba tan asombrado y tan en shock que no me apetecía mucho componer y eso que me encontré con algo que nunca tengo, tiempo. Pero una vez que estaba todo más asimilado, no he parado, he estado en un momento fuerte creativamente pero quizá es simplemente porque he tenido mucho tiempo para sentarme con la guitarra y ponerme a componer. Más allá de eso, seguramente la experiencia tan radical que hemos vivido nos ha aportado visiones distintas de las cosas y eso a nivel creativo siempre es bueno.

¿Qué queda del Kanka underground?

Muchísimas cosas. Yo creo que mi proyecto sigue siendo underground lo que pasa es que ya a día de hoy, llegamos a una gran minoría de gente. Pero no tenemos una discográfica detrás, lo hacemos todo a nuestra manera, no sueno en los grandes medios, no me conoce todo el mundo,… La mía sigue siendo una carrera modesta solo que después de tanto trabajo hemos ido alcanzado diferentes oídos del underground y la gente se ha ido sumando al carro. La concepción del proyecto sigue siendo la misma aunque sí hay un matiz distinto. Cuando empecé cantaba para 30 personas que no se sabían las canciones y dormíamos en los sofás de los colegas. Ahora mismo, cantamos para una gente que corea las canciones y duermo mejor en un hotelito, pero no ha cambiado tanto.

Ahora que me lo nombra, ¿uno es consciente de si el público está metido en el concierto?

Mis músicos me dicen que les sorprende lo mucho que leo al público todo el rato. Para mí, un concierto es una conversación, veo cuando la gente se va a poner a cantar, cuando no…

¿Incluso con las mascarillas por en medio?

A lo mejor es muy hippy esto que te voy a decir, pero la energía se sigue notando. Al final, si la energía del concierto es buena, lo ves en la forma de moverse de la gente e incluso en la forma de cantar. Yo noto si el público está disfrutando, llevo casi 50 bolos de gente con mascarilla y la emoción sigue llegando.

¿Cómo será el concierto que ofrecerá en el Teatro Cervantes?

Básicamente es la gira que no pudimos hacer que pasa por todos nuestros discos. Es un repaso por todo lo que he hecho. Vamos con una banda de seis músicos y se trata de un concierto muy potente y, sobre todo, trato de que sea divertido. Intentamos que vaya más allá de la mera interpretación de las canciones, que el público se involucre. Queremos hacer una pequeña fiestecilla de una hora y cuarenta minutos para que la gente disfrute y se lo pase bien, que salga de ahí habiéndose olvidado un ratillo del virus.