Más allá de los cauces institucionales de la programación musical de la ciudad sobreviven numerosos proyectos musicales que son los que con grandes obstáculos dan el pulso de lo que se produce dentro de la ciudad. Aquí también está la gran música y las dificultades por las que deben deambular estas formaciones como la Orquesta Málaga Camerata. Una formación que lidera el irreductible maestro Santiago Otero. Málaga Camerata nació en el año dieciséis y ya entonces, en la digna producción que realizaron en el Teatro Cánovas del “Bastien und Bastienne” mozartiano despuntaban distintas constantes que entonces se dibujaban como una meta a consolidar y que en el programa del pasado sábado en la Sala María Cristina se tradujo en expresión, ductilidad y solidez en la emisión.

Este primer concierto, de la que es ya tercera temporada del conjunto camerístico, contó con la batuta invitada del director polaco Jan Milosz, titular de la Orquesta de Cámara Witold Lutoslawski, y el piano de la malagueña Alessandra Bianchi. Para este primer programa a caballo entre el clasicismo austriáco de Radziwill y Mozart apegado a la forma, y el romanticismo del piano de F. Chopin, que sin abandonar la forma clásica avanza hacia nuevos horizontes entre compositor y oyente.

El concierto se abrió con el Divertimento del también austríaco el príncipe M. Radziwill músico que compaginó la interpretación con la composición y la redacción de libretos. Coetáneo de Mozart y Haydn su Divertimento para orquesta de cuerdas sigue en paralelo a las formas clásicas y aunque la página se articula en tres secciones su desarrollo se realiza sin solución de continuidad. Se trata de una obra sin pretensiones aunque desde el punto de vista interpretativo destacó por la delicada lectura de Málaga Camerata ágil en exposición y sólida entre las cuerdas bajo la atenta dirección de J. Milosz

Málaga Camerata cedió todo el protagonismo a la malagueña A. Bianchi para la interpretación del Andante Spianato. Grand polonaise brillant chopiniano. Página compleja y desigual ya que el peso de la interpretación se centra en el piano solista mientras que el conjunto se reduce al mero acompañamiento. Estructurado en dos secciones, en la primera el piano de Bianchi desplegó sensibilidad y tensión, mientras que para la chispeante polonesa destacó por el dominio técnico y claridad de ideas.

La segunda parte del concierto estuvo centrada en la última sinfonía temprana mozartiana. Organizada en cuatro capítulos la dirección del maestro Jan Milosz se caracterizó por la claridad en las entradas, los acentos y ofrecer un Mozart que sin renunciar al impulso que imprime en su obra deja espacio para el intimismo aún lejos de la trilogía que corona su producción sinfónica.

La Orquesta Málaga Camerata será la encargada de inaugurar la temporada de la Sociedad Filarmónica de Málaga con un programa centrado en Sibelius, Brahms y Tchaikovsky.

Sala María Cristina

Solista: Alessandra Bianchi, piano.

Dirección: Jan Milosz.

Programa: Divertimento, de M. Radziwill; Andante Spianato. Grand polonaise brillant, op. 22, de F. Chopin y Sinfonía nº 29 en Do mayor KV.201, de W. A. Mozart.