Todavía no saben qué se van a encontrar cuando abran las propuestas que les llegarán para otorgar la primera beca Emilia Pardo Bazán de literatura gastronómica, que se desarrollará en la Residencia 1863, en A Coruña. Cuentan Rocío de la Maya, directora general de la editorial malagueña Col&Col, y la escritora Yolanda Castaño, las impulsoras de este proyecto, que han redactado las bases de esta primera convocatoria de una manera muy abierta para que los candidatos las sorprendan, para que sean ellos los que, con sus ideas, consigan que esta residencia vaya más allá de lo que podrían esperar.

«A partir de la experiencia de Yolanda Castaño y de otros autores que conocemos que habían participado en residencias literarias, surgió la idea de hacer este proyecto centrado en la literatura gastronómica, ya que no se había hecho ningún otro proyecto así antes en España. Como editorial, además de editar los libros, queremos contribuir también a que la literatura gastronómica sea un género reconocido más allá de los recetarios y de toda la moda que pueda haber ahora en redes sociales. Queremos acoger proyectos un poco más sofisticados y que acerquen la gastronomía a lo que realmente es: cultura, antropología, etnografía...», explica De la Maya.

El lugar elegido, la Residencia 1863 no es casual. «Todos tenemos como referente a Emilia Pardo Bazán y su recetarios, además, la casa está en la misma calle en la que ella nació, y nos pareció precioso hacerle un reconocimiento a su figura», puntualiza la editora malagueña.

La editorial primero fue un blog para compartir no sólo recetas; hace unos años, Rocío de la Maya y su equipo se convirtieron en sello para lanzar libros sobre gastronomía desde los más diversos ángulos

La idea de no centrar el proyecto en una investigación o publicación concreta tiene un objetivo: «no coartar la posibilidad» de ninguna de las candidaturas. «Aunque sea un recetario, porque Emilia Pardo Bazán escribió dos recetarios, pero aportaba su propia visión y contextualizaba y daba su opinión. No queríamos cerrarnos a la posibilidad de que se presentasen recetarios con un punto de vista más allá de las recetas», comenta De la Maya, que asegura que hay autores que se han puesto en contacto con la editorial para proponer proyectos centrados en el público infantil y juvenil, también para investigar los propios recetarios de Emilia Pardo Bazán y alguna que otra idea más.

No será hasta el 30 de octubre cuando sepan cuántas y cuáles son las propuestas presentadas, ya que será entonces cuando se cierre el plazo de recepción.

«Nos contaron el otro día que Emilia Pardo Bazán y Picadillo vivían muy cerca y que cocinaban el uno para el otro. Además, desde el punto de vista gastronómico, nos parece que Galicia está a la cabeza de España, tanto en producto como en elaboración», dice De la Maya, es por ello por lo que también eligieron el mes de febrero para hacer la residencia, ya que es el mes en el que se hacen los cocidos y los dulces de carnaval, unas propuestas que consideran que el autor o autora que consiga esta beca tiene y debe experimentar y conocer, por lo que se han planteado excursiones a diferentes lugares, como al Concello de Lalín.

Castaño apunta a que no esperan que el candidato o candidata beneficiario de la beca termine su obra en ese mes sino que cuente con todas las facilidades para avanzar en su proyecto, ya que la beca cuenta con una partida económica para sufragar los gastos de la estancia en la ciudad, con el objetivo de que quien resulte elegido «solo tenga que pensar en desarrollar la obra», sin más preocupaciones ni distracciones.

«No quisimos ser restrictivas por si aparecían proyectos de recuperación de antiguos recetarios, investigación de prácticas culinarias, determinados sabores o especialidades gastronómicas, quisimos dejarnos sorprender por propuestas que combinen investigación, el trabajo más literario y de todos los saberes dedicados a la cocina», dice Yolanda Castaño, que incide en que «puede ser una recuperación de sabores y saberes o propuestas más innovadoras».

«Creo que la persona escogida se sentirá muy estimulada e inspirada por lo que encuentre aquí», resume Castaño, que reivindica la literatura gastronómica: «Los libros de cocina son cada vez más ambiciosos, más exigentes y tienen más éxito. Es una residencia que ofrece la oportunidad de apartarse de los quehaceres y obligaciones diarios para concentrarse en un trabajo que reúna rigor y que puede ser publicado en la editorial», explica la autora coruñesa.