De no ser por un catarro de ésos paralizantes quizás me habría pasado este fin de semana por La Concepción para la primera edición de Suena El Botánico, un festival de música indie con vocación de permanencia que convierte este precioso jardín en un apetecible escenario musical. Más que nada porque me gusta que un enclave así, de ésos que pueden acabar, por su importancia y belleza, en un mero salvapantallas, en una postal, pueda ser incluido en nuestra vida, podamos vivir en ellos experiencias hermosas más allá de su contemplación. Por eso me apeteció tan poco la polémica de hace unas semanas (¿la recuerda alguno ya?) sobre el show navideño en el jardín botánico: que si impacto medioambiental, que si impropio de un espacio magno como aquél, dijeron los guardianes de las esencias de Málaga, que están en casi todas. A ellos yo, alguien a quien le interesa tanto el 'Jingle Bells' como cualquier canción de Sr Chinarro, les pregunto desde aquí: ¿por qué una celebración navideña no y un concierto indie sí?

Uno de los conciertos de Suena El Botánico Suena El Botánico

Aseguraron desde el Ayuntamiento que la función festiva estaría controlada, que no atentaría en ningún momento contra un lugar que es un monumento (en los papeles de la cosa no ponía en ningún momento que habría 500 tíos y tías disfrazados de reno pegando botes); además, argumentaron que algo así, serviría para atraer a muchos malagueños, que no conocen La Concepción (un lugar, al fin y al cabo, que es su patrimonio). No sirvió de nada: desde la Asociación de Amigos del Jardín Botánico dijeron que el sitio "no está para fiestas, sino para otro tipo de utilización". Ya que no se han manifestado en contra, supongo que en esa vaga expresion "otra utilización" se incluye Suena El Botánico, me imagino que recitales de pequeño formato, tranquilos pero disfrutones, pero a mí, si hubiera ido, seguro que me habría parecido más una fiesta, educada y respetuosa (que también las hay), que otra cosa. 

Al final, este tipo de asuntos terminan igual: lo que me gusta a mí tiene un pase; lo que me parece cutre debería ser relegado. Toda la controversia por el show navideño de La Concepción no iba de proteger un lugar emblemático sino de denigrar una manifestación popular, supuestamente impropia de ocurrir en un espacio magno, selecto. ¿Saben? Me recuerda a lo que el otro día dijo Pablo Casado sobre el bono cultural: "Los jóvenes se lo gastarán en videojuegos y cómics". Cuando alguien te dice en qué expresiones culturales no deberías gastar el dinero, o no deberían ser realizadas en lugares protegidos, a uno le queda claro que de cultura esa persona no tiene ni la más remota idea.