‘The night the drove old dixie down’, The Band (1969).

Este clásico del rock americano con raíces habla de la Guerra de Secesión desde un punto de vista situado en el sur estadounidense. El protagonista alude a su hermano, «que tomó una posición rebelde» y al que «un yanki metió en la tumba». Por ello, el tema ha alimentado con los años acusaciones de romantizar el antiguo régimen e incluso la esclavitud. Hay que apuntar que su autor, Robbie Robertson, es canadiense.

‘Killing an arab’, The Cure (1978).

El single de debut del grupo británico ha disparado siempre las alarmas, aunque Robert Smith haya explicado que tan solo refleja su lectura de El extranjero, de Albert Camus, y del episodio en que Meursault, el protagonista, dispara al árabe en una playa. En Estados Unidos, el ADC (Comité Árabe-americano contra la Discriminación), uno de cuyos dirigentes, el palestino Alex Odeh, fue asesinado en un atentado, protestó, y la banda respondió subrayando el antirracismo de la pieza y pidiendo a las radios que dejaran de emitirla.

‘Some girls’, Rolling Stones (1978).

Otra de las canciones discutidas de los Stones (como Brown sugar o Under my thumb) provocó ya en su tiempo objeciones de colectivos feministas (y del activista por los derechos civiles Jesse Jackson) con su aleccionamiento acerca de diversos hipotéticos tipos de chicas: las negras, «que solo quieren que las follen toda la noche»; las francesas, «que quieren Cartier»; las italianas, «que quieren coches»… La banda replicó que el tema era una parodia de los estereotipos y pidió disculpas. Inédita en directo hasta la gira de 1999, solo ha sido interpretada muy ocasionalmente en sus últimos tours.

‘Fire’, Bruce Springsteen (1978).

La manera en que el Boss se dirige a su partenaire en esta canción (que escribió esperando que la adaptara Elvis Presley) puede levantar suspicacias vista en la era del ‘no es no’: «Me acerco hacia ti / Tú dices que no / Dices que no te gusta / Pero, chica, sé que eres una mentirosa». Pero la réplica de Pointer Sisters le siguió el juego: «Yo digo que no / Digo que no me gusta / Pero sabes que soy una mentirosa». Springsteen ha recuperado el tema en los conciertos de este año en Nueva York.

‘Illegal alien’, Genesis (1983).

Phil Collins hizo de hispano bigotudo y perezoso, a lo Speedy Gonzales, en el vídeo de esta canción, encaminada a satirizar al inmigrante sin papeles. Completaba el cuadro una entonación en inglés con acento mexicano presumiblemente tronchante. El tema, procedente de la etapa más comercial del grupo británico, tuvo amplia difusión en su día, pero con el tiempo sería objeto de críticas y retirado de los repertorios de las giras.

‘Una de dos’, Luis Eduardo Aute (1984).

El maestro Aute, poniéndose sátiro, se dirigía a la pareja de su objeto del deseo deslizándole la posibilidad del trío: «Una de dos, o me llevo a esa mujer / o entre los tres nos organizamos, si puede ser». El problema era la estrofa final, «o te la cambio por dos de quince», que en la versión posterior de la canción (en Auterretratos, 2004), el cantautor sustituyó por «dos de veinte», superando así el umbral de la mayoría de edad.

‘Money for nothing’, Dire Straits (1985).

Aquí, Mark Knopfler se ponía en la piel del obrero que ve a las estrellas del pop desfilando por la MTV. «Mira a ese maricón con el pendiente y el maquillaje», dice la letra, salpicada en otros dos momentos por la palabra despectiva, ‘maricón’, que con los años Knopfler ha sustituido por otras formas, como queenie (reinona), mother (abreviatura de motherfucker, cabronazo) o maggot (parásito).

‘One in a million’, Guns n’Roses (1987).

Axl Rose apuntaba aquí a los «inmigrantes y maricones» que venían a Estados Unidos con intenciones de «emprender un mini-Irán» o «esparcir alguna maldita enfermedad». El tema ya había sido discutido en el seno del grupo (en particular por parte de Slash, el guitarrista, hijo de afroamericana), y en el álbum Lies se incluía un texto con «disculpas a quienes pudieran sentirse ofendidos». Fueron tantos, que la banda apenas la tocó un par de veces en concierto y la retiró para siempre de sus repertorios.

‘La mataré’, Loquillo & Trogloditas (1987).

Tanto Loquillo como el autor, Sabino Méndez, han repetido que el tema denuncia la violencia de género al adoptar el punto de vista del maltratador, borracho y enloquecido, anunciando el crimen «a punta de navaja / besándola una vez más». Alabada y premiada en su día, la canción levantó años después la polémica, y el Loco dejó de cantarla por un tiempo. La recuperó más adelante, en el disco en directo El creyente (2014), y ha vuelto a sonar en la gira de este verano.

‘Quédate en Madrid’, Mecano (1988).

Tuvo que venir una cantante millennial, la triunfita María Villar, para que reparáramos en el repelús que podía causar esta estrofa: «Siempre los cariñitos / me han parecido una mariconez / y ahora hablo contigo en diminutivo / con nombres de pastel». Villar, que la debía cantar en la gala de OT, planteó sustituir la palabra de la discordia por gilipollez, pero el autor del tema, José María Cano, no lo autorizó, con lo cual acabó siendo interpretada tal cual, en un dueto con Miki Núñez (fue a él a quien le cayó interpretar la estrofa conflictiva).