Un día cualquiera de agosto de 1971, María Gómez Cámara freía unos pimientos, a la espera de que regresara su marido de las labores del campo. De repente, atisbó una gran mancha en el suelo con el aspecto de una cara humana. En días sucesivos aparecerían más rostros, todos inquietantes, algunos de los cuales cambiaban de aspecto o de orientación.

La convulsión que para la vida de esta mujer analfabeta y para su pueblo, Bélmez de la Moraleda (Jaén), supuso este misterio, el enigma más famoso de España, es lo que recrea con buen pulso literario Luisa González (Cabra del Santo Cristo, Jáen, 1967) en su novela 'El infierno empieza aquí', que acaba de publicar la editorial palentina Menoscuarto, coincidiendo con el 50 aniversario de la aparición de las caras.

Centro de interpretación de las Caras de Bélmez. Facebook Caras de Bélmez

La novela se centra en la figura de esta mujer sencilla, sobrepasada por los acontecimientos y cuya humildísima casa, en la entonces calle Rodríguez Acosta,5, se convirtió en lugar de peregrinaje de miles de curiosos, científicos y parapsicólogos, con una España dividida entre quienes creían a pies juntillas el inexplicable portento y los que lo consideraban una farsa.

La escritora sólo da nombre en su obra a María, mientras que el resto de los personajes, como figurantes alrededor de ella, sólo se identifican por su cargo o profesión en mayúscula: el Alcalde, el Periodista, el Párroco, el Parapsicólogo...

Luisa González, ganadora en 2013 del Premio José María de Pereda con 'Para Elisa', tiene el acierto de huir del morbo para ir desgranando cómo el sencillo mundo de este pueblo de Sierra Mágina salta por los aires para siempre, así cómo la reacción de las autoridades franquistas y la Iglesia, que intentaron, en vano, acallar el suceso.

'El infierno empieza aquí', además de devolver a la actualidad las caras de Bélmez -desde 2013 con un centro de interpretación en el pueblo- es una buena novela.

Portada de la obra

Portada de la obra L.O.