Iba para nadador profesional (su padre es militar y le inculcó el valor de la disciplina y el empeño) pero ha terminado siendo uno de los grandes nombres de ese universo urban latino en el que cada vez es más difícil separar el grano de la paja. Se llama Eladio Carrión, ha publicado uno de los álbumes de la temporada, 'Monarca', y actuará en la Sala París 15 el próximo 5 de diciembre.

J Balvin, Rauw Alejandro y Bad Bunny se alían con Eladio cada dos por tres porque saben que Carrión es calle, calidad y coherencia. “Prefiero quedarme viendo Netflix con mi perrito que estar en una discoteca”, aseguró el puertorriqueño en una reciente entrevista con 'El País', convencido de que jamás abandonará "una esquinita de la música" que es la suya y la de nadie más. Porque cualquiera que esté algo al tanto del urban latino sabrá que no las letras no son el fuerte de unos autores que prefieren ser hitmakers y le prestan más atención al bling bling que a las barras. 

Porque Eladio Carrión, que por cierto hace trap, no reggaetón, se define, ante todo, como "rapero", admirador profundo y estudioso de Eminem y 2Pac. Se notaba en 'Sauce Boyz', su ya aquilatado debut, muy lejos del chafardeo de tanto que quiere ser estrella latina y que sólo busca dinero fácil; se nota más en su continuación, un 'Monarca', que le ha puesto en otra liga, la de los respetados y admirados.

Su esfuerzo y tiempo le ha costado: dejó la natación (se clasificó para unos Juegos Olímpicos) para buscarse la vida en la música, un camino más que difícil que le llevó, por ejemplo, a tener que dormir en su coche. "No fue en vano / En muchos muebles yo dormí / Con los cristales abajo en el carro", lo rapea ahora en una de sus canciones. Ahora disfruta de un éxito logrado según sus propias reglas y estándares.